miércoles, 19 de octubre de 2011

MAMÁ DAME MÚSICA


La música lírica armoniza los hemisferios cerebrales de las personas y desarrolla una virtud indispensable para la vida de hoy: la serenidad. Pero en los bebés, que tienen un cerebro nuevo, los efectos son varios. Como el cerebro humano crece exponencialmente el primer año de vida, es como si a la superficie de un globo sin hinchar aplicáramos una gota de esencia de rosas y luego empezáramos a hincharlo. La gota se iría expandiendo también de manera exponencial. Parece ser que eso resulta en que la mente de un bebé así tratad@ crea una especie de pátina de neuronas con sensibilidad musical, desarrolla mejor sus emociones, disminuye sus niveles de estrés, pone la base para un carácter más sereno y, en definitiva, le presenta el mundo físico como menos agresivo y más amable.

Es evidente que actualmente los niños y niñas son mucho más listos que los de hace unas generaciones. Están muy estimulados: padres activos, medios audiovisuales, ordenadores, tecnología, guardería pedagógica a los tres años... Pero la base de la inteligencia humana, la que envuelve el conocimiento, es emocional. Estimulando las emociones positivas en los bebés posiblemente estemos construyendo un mundo mejor. Ya sé que suena muy fuerte dicho así, pero creo que la mayoría de educadores estarían de acuerdo con esta afirmación. Es muy posible entonces que a estos adultos del futuro les resulte más natural tratar con valores auténticamente humanos como el compartir, como la solidaridad y el amor, como el arte y la ciencia y el desarrollo social, dejando más en manos de la tecnología y la cibernética el progreso puramente mecánico.

Un par de sugerencias para empezar con el bebé cuando, por ejemplo, juega sol@ o duerme la siesta (volumen suave):

MOZART, Wolfgang Amadeus:
La Flauta Mágica /K620  3/9
Larghetto Concierto para piano nº 26  2º movimiento K/537

Link: http://blogclasico.blogspot.com/mozart-para-bebes-el-efecto-mozart.html


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