domingo, 30 de octubre de 2011

PAPÁ, ¿POR QUÉ TIENES TANTOS LIBROS?

Cuando yo era pequeño a veces miraba a mi padre que, después de cenar, estaba sentado en un sillón cerca del fuego de la chimena bajo una lámpara de pié, acompañado de un whisky en la mesilla; entonces encendía la pipa y abría con cierta reverencia algún libro más o menos voluminoso y lo hojeaba. A mí me mandaban a la cama: él me daba un beso de buenas noches y yo me iba a mi habitación envuelto en una ligera nube mezcla de olor de pipa, humo de chimenea, efluvio de whisky y este maravilloso aroma lejano de los libros viejos.

Aquel aroma me ha ido acompañando toda mi vida y, aún reconociendo la maravillosa utilidad de los ordenadores, de los móviles, de los iPods y Blackberries y iPhones, y mp3, nunca he encontrado todavía una aparato que huela de aquella manera. Quiero decir que nada puede sustituir un libro. Aunque sí complementarlo. Un libro moderno tiene ahora a su alrededor una plataforma de webs y blogs y links que convierten la antigua bibliografía en juego de niños. Estoy totalmente a favor del progreso que no machaca lo anterior si puede ser.

No es una cuestión nostálgica. El libro amigo manipulable (te cojo, te abro, te llevo en la maleta, te leo en un avión) contiene textos impresos en papel (te toco, te huelo, te cierro, te guardo) llenos de frases constituídas por palabras hechas de letras, que son unos signos combinables de grafismos diferentes representativos de sonidos que, emitidos juntos, son a su vez significantes de conceptos físicos o abstractos con los que comunicamos nuestra ideas a otras personas (increíble, ¿no?). Es decir: la información escrita es un código que la mente ha de descifrar y transformar en pensamiento que pueda ser entendido; y este colosal ejercicio de inteligencia es al cerebro lo que un ejercicio físico es al músculo. Naturalmente lo mismo puede practicarse desde un e-book; menos cálido pero más práctico (?). Los soportes fríos están de moda y yo me alegro mucho. Pero van a permitirme que, mientras pueda, siga acariciando y manoseando mi viejo montón de libros llenos de códigos descifrados y redescifrados por mí varias veces. Finalmente todos los soportes tienen como objetivo comunicar, y ésta es la cuestión. Pero, tal como alimentarse, esto puede hacerse desde el sereno confort o desde la histeria de la prisa.

Los futuros campeones de cualquier actividad humana tienen que comprender que ningún objetivo se alcanza desde la histeria, sino desde la serenidad. Tienen que comprender que la información sólo es un medio y no un fin. Saber que la sobrina del vecino está embarazada es una información pero que, en sí, no lleva a ninguna parte (¡a menos que el padre resulte ser tu hijo!). La información importante debería llevar al conocimiento (knowledge), e idealmente el conocimiento a la sabiduría, en la medida de lo posible. No parece que eso sea ni mucho menos así si uno mira la televisión o lee los periódicos, que son un saco de información en su gran mayoría inútil. Es espectacular también la cantidad de información frikie que se encuentra en internet. De momento, si nos interesa de verdad el conocimiento, creo que deberemos hacer el esfuerzo de volver a los libros. Supongo que más adelante, cuando la excitación producida por el invento de internet se apacigue,  la red, como los libros, irá llenándose de auténtico contenido.

Pero papá, es muy pesado leer. Los niños y adolescentes de hoy, con la enorme gama de soportes entre los que elegir, se quedan lógicamente con los más visuales, porque el esfuerzo mental es menor... y el resultado mental también es menor. Te lo dan trillado para que tu mente no tenga que trabajar tanto. La información histérica, express, epatante (vea informativos nocturnos o escuche emisoras de noticias a las siete de la mañana) entra, circula por el cerebro y se va: ¡ups! ¿qué fue eso? (y al cabo de un rato usted se queda de los nervios sin que le hayan aportado nada).  A propósito de esto, recuerdo que mi madre acostumbraba a ver los telenoticieros nocturnos en los que, depués de una larga lista de desgracias y noticias apocalípticas el presentador@  acaba diciendo: buenas noches y que descansen. Mi madre, indignada, decía entonces mirando a la tele: gracias pero dudo mucho que pueda descansar. Este tipo de información cuyo paradigma fenomenal de hoy es el twitter ayudará, si continúa así por mucho tiempo, a formatear unos cerebros distintos que darán lugar a sociedades imprevisibles. Yo, como quiero que mi hija desarrolle un cerebro que le sirva para ser dueña de su destino, la animo a leer regalándole libros y preguntándole su opinión o si cree que yo debería leerlos. No siempre funciona, pero en general lo compagina sorprendentemente bien con el mundo virtual en el que suele habitar durante la semana.

Hablando de sociedades futuras, a partir de hace más o menos un siglo se han convertido cada vez en más imprevisibles. Recuerdo que leer la interesante biografía de Graham Bell, que ha pasado por ser el inventor del teléfono aunque no fue exactamente él sino el italiano Antonio Meucci, me hizo reflexionar sobre la repercusión de ciertos inventos sobre el formateo de sociedades futuras. El caso es que Bell lo patentó e intentó en vano conseguir financiación para comercializarlo. Finalmente pudo convencer al Presidente Ulysses Simpson Grant, que le concedió la financiación del gobierno, aunque él personalmente no pudiera ver la utilidad comercial del invento (¿para qué van a querer hablar dos personas separadas por kilómetros de distancia habiendo un excelente servicio de correos? -parece que comentó). En 1876 se montó una instalación entre los Ayuntamientos de Nueva York y de Boston porque, por primera vez en la historia, los alcaldes de ambas ciudades iban a hablar por teléfono. Había una gran espectación, y después de la exitosa conferencia (a gritos) el alcalde de Boston hizo un discurso comentando las maravillas del progreso tecnológico y sus grandes expectativas: "llegará un día en el futuro -dijo- donde cada ciudad del mundo tendrá un aparato como éste".

Los libros importantes, aunque haga tiempo que se han leído, conservan un aura formada por las emociones individuales del lector. Se guardan con cariño en bibliotecas o estanterías y forman una especie de  subconsciente suplementario que se va ampliando con los libros que se añaden y los años que pasan. Por eso creo que las bibliotecas, como los cerebros, no son heredables. Tus nietos tendrán que constituir la suya propia. Probablemente no sea una biblioteca de libros encuadernados sino un chip implantado al que acudir con el pensamiento en busca de ideas acumuladas. No lo sé. Lo que es seguro es que no tendrá  olor de  pensamientos, como el libro que me llevo a la cama tan pronto deje de escribir este artículo.




link:
www.microcaos.net/artes/los-100-mejores-libros-de-la-literatura-universal/









JOVEN LECTORA


















































































































viernes, 28 de octubre de 2011

GALAXIAS DE LOS CONFINES


 Esta es una foto en la que estamos viendo el pasado remotísimo. Porque así eran estas galaxias hace nueve o diez mil millones de años, que es el tiempo que su luz ha tardado en llegar a nosotros viajando a mil ochenta millones de kilómetros por hora. Casi todos los objetos estelares que se ven en la foto son enormes galaxias como la nuestra, con dos o trescientos mil millones de soles y pongamos de media tres o cuatro planetas por sol (¿un billón de planetas en cada galaxia?). Eso sin contar los satélites que puede tener cada uno de estos planetas. Imagine la energía de tales objetos.

En esta increíble foto publicada en Astronomy Picture of the Day Archive, se observan también las llamadas
lentes gravitacionales,  que son el resultado de la torsión de la luz al pasar cerca de la gravedad destilada por las descomunales galaxias. La mente humana queda al principio colapsada ante la percepción de tamañas dimensiones, pero tiene la sorprendente capacidad de adaptarse y, desde su pequeñez, pensar, ampliarse e ir entendiendo los mecanismos que gestionan tales objetos.

Así es la mente humana. Pequeña, pero sin límites. Y da la extraña coincidencia que el número de neuronas de un cerebro humano es el mismo que el número medio de soles de una galaxia de tamaño medio. Y la imaginación humana, como el universo, no tiene límites. Todo lo que puede imaginarse, puede existir. En su libro "A la deriva" (Planeta, 1986), Steven Callahan dice lo siguiente:

"Un puente levadizo se tiende hacia los recuerdos de mi infancia. En aquel entonces me obligaban a dormir la siesta. Solía yacer en la cama observando la luz amarillenta del verano enmarcada en la ventana. Los haces de luz cruzaban la habitación rodeados de remolinos de polvo que desaparecían al fundirse con las sombras. En cada mota de polvo yo veía un mundo completo. Años más tarde oí hablar de unas partículas demasiado pequeñas para ser vistas llamadas átomos. Una galaxia podría ser un electrón de un universo superior. Nada estaba fuera de lo posible. Si podía imaginármelo, existía. Las creaciones de la mente no se sujetan a las leyes de la física."

Usar este enorme potencial para alcanzar objetivos o ser feliz en la vida no debería ser tan difícil. Y enseñar a nuestros hijos a desarrollarlo y usarlo, una prioridad.

Créditos de la fotografía:
NASA
ESA
M.Postman (STScl)
Clash Team

miércoles, 26 de octubre de 2011

TEORIAS DEL YO


Con todos mis respetos para todas las creencias, el caso es que la neurociencia, con los recientes avances en el estudio del cerebro humano, está día a día probando científicamente muchas de las verdades ocultas de las religiones, y muy especialmente las del budismo y sus variedades culturales. De hecho existen dos corrientes morales opuestas: la que pretende que los descubrimientos neurocientíficos son la prueba de la fatuidad de cualquier creencia religiosa o, si se quiere, de la llamada metafísica, y la que opina que justamente lo que antes era creencia ahora está evolucionando paulatinamente a hecho científico debido a esta mayor comprensión de los mecanismos de la mente.

Siempre he pensado que el budismo era más una práctica que una religión, fundamentalmente porque su filosofía no contiene la extensa parafernalia de otras religiones por cuanto a personajes, leyendas, sucesos e historias ejemplarizantes; redenciones y salvaciones; premios y castigos; cielos e infiernos en base a relatos literarios preciosos (en el caso de La Biblia quizá el mejor libro jamás escrito). La mayoría de religiones habla de actitudes morales y resignaciones destinadas principalmente a los estratos menos educados de las sociedades, y más de una vez penosas de asumir por personas de nivel cultural y educacional superior porque no apelan a la razón sino a la fe y al dogma, que son conceptos volátiles de difícil digestión. En el budismo se trata simplemente de aprender a controlar a voluntad los distintos estratos de la mente no consciente, con ejercicios de interiorización, serenidad y meditación, y la idea de conectar el espíritu humano con más altos niveles de sabiduría y conciencia. Muy en la línea del autoformateo del cerebro (ahora confirmado por la neurociencia) a través del pensamiento concentrado y sistematizado.

Según las concepciones budistas y similares, hay un Yo Superior que existe fuera del tiempo y del espacio pero que realiza experiencias dentro del tiempo y del espacio a través de vehículos físicos (cuerpo-almas humanos) constituídos por un Yo Personal (consciente) y un Yo Inferior (subconsciente). Este Yo Personal está tan identificado consigo mismo (no durante la infancia, pero sí a medida que va haciéndose adulto) que termina por ignorar la existencia de los otros Yós. De este modo acaba sintiéndose horriblemente solo, enfrentado al mundo físico hostil, sometido al dolor, al cansancio, a la desgracia. Todavía según la perspectiva budista, este ser humano mentalemente desvalido acaba inventando (u otros lo inventan por él) un dios supremo que es como un padre omnipotente responsable de todo lo que le ocurre. A este ser hay que alabarle para que no se enfade, y rogarle para que conceda dávidas personales o libre de males. Según los budistas no existe tal ser, sino que cada uno de nosotros en nuestro Yo Superior es una pequeña parte interconectada a un Todo que conforma este ente no comprensible en su globalidad, tal como una gota de agua es a un océano o, más modernamente, el software particular es a Internet.

Puede ser así o puede ser de otra manera. Yo no lo sé. Pero sí es cierto que la mente humana posee una cantidad infinita de niveles y de recursos cognitivos, y también es cierto que muchos de ellos parecen extrañamente conectados a una especie de sabiduría universal o conciencia cósmica o herencia genética o como quiera llamársele, que hace que a veces sepamos sin razón a quién amar, qué camino tomar, qué nueva cosa inventar... (teoría del "eureka!"). Esta sería nuestra conexión con el Yo Superior funcionando, o a veces con el Yo Inferior, que es como una grabadora infalible que almacena absolutamente todo lo que ha circulado por nuestra mente. Los accesos a ambos Yós, en el estadio actual de nuestro desarrollo mental como humanos, no resultan demasiado fáciles, a menos que se trabaje positiva y sistemáticamente en practicarlos. La Meditación Trascendental, en este sentido, ha demostrado históricamente su viabilidad, y ahora la está confirmando la neurociencia. ¿Ha llegado el momento de implementarnos una nueva forma de pensar?

Una de las múltiples formas de hacerlo es liberando la mente del Yo Personal y físico con el que se encuentra identificada (atrapada) y tratar de observar sus actuaciones desde una perspectiva exterior (descubrimiento del Yo Observador). Quiero decir: de la misma manera que conduce el coche pero usted no es el coche. Baje del coche, mírelo y pregúntese: ¿hasta dónde voy a llegar contigo?
Este Yo Personal gobernado por la mente puede hacer lo que desee y desde luego muchas cosas a la vez. Y cuando necesite ayuda puede apelar a sus otros Yós. Es un vehículo que le llevará donde usted decida si aprende a conducirlo de la manera correcta. La mente es la conductora.

Y esto me recuerda una entretenida película de Clint Eastwood de 1982 titulada "Firefox" que puede ilustrar divertidamente esta dicotomía "Mente Conductora-Yo Personal Realizador". Eastwood es un comandante americano de aviones de pruebas, que habla ruso, a quien se le encarga la peligrosa misión de infiltrarse en una base soviética de aviones y robar un prototipo de avión de altísima tecnología desarrollado en la Unión Soviética, conocido por los americanos como "Firefox". Después de una serie de aventuras lo consigue, pero es perseguido por un segundo prototipo de avión de idénticas prestaciones. En la escena culminante el segundo avión está a punto de abatirle con un mísil y Eastwood debe disparar el suyo antes. La orden de disparo se da mirando una pequeña pantalla de localización y pensando la orden de disparo y su destino. El comandante piensa las órdenes pero el mísil no obedece. La situación se hace crítica hasta que Eastwood recuerda de repente que está pilotando un avión ruso. Piensa entonces la orden en ruso y el mísil destruye al avión perseguidor. Ojo al dato.


link:

www.youtube.com/watch?v=5XqkEzCXKYQ










miércoles, 19 de octubre de 2011

MAMÁ DAME MÚSICA


La música lírica armoniza los hemisferios cerebrales de las personas y desarrolla una virtud indispensable para la vida de hoy: la serenidad. Pero en los bebés, que tienen un cerebro nuevo, los efectos son varios. Como el cerebro humano crece exponencialmente el primer año de vida, es como si a la superficie de un globo sin hinchar aplicáramos una gota de esencia de rosas y luego empezáramos a hincharlo. La gota se iría expandiendo también de manera exponencial. Parece ser que eso resulta en que la mente de un bebé así tratad@ crea una especie de pátina de neuronas con sensibilidad musical, desarrolla mejor sus emociones, disminuye sus niveles de estrés, pone la base para un carácter más sereno y, en definitiva, le presenta el mundo físico como menos agresivo y más amable.

Es evidente que actualmente los niños y niñas son mucho más listos que los de hace unas generaciones. Están muy estimulados: padres activos, medios audiovisuales, ordenadores, tecnología, guardería pedagógica a los tres años... Pero la base de la inteligencia humana, la que envuelve el conocimiento, es emocional. Estimulando las emociones positivas en los bebés posiblemente estemos construyendo un mundo mejor. Ya sé que suena muy fuerte dicho así, pero creo que la mayoría de educadores estarían de acuerdo con esta afirmación. Es muy posible entonces que a estos adultos del futuro les resulte más natural tratar con valores auténticamente humanos como el compartir, como la solidaridad y el amor, como el arte y la ciencia y el desarrollo social, dejando más en manos de la tecnología y la cibernética el progreso puramente mecánico.

Un par de sugerencias para empezar con el bebé cuando, por ejemplo, juega sol@ o duerme la siesta (volumen suave):

MOZART, Wolfgang Amadeus:
La Flauta Mágica /K620  3/9
Larghetto Concierto para piano nº 26  2º movimiento K/537

Link: http://blogclasico.blogspot.com/mozart-para-bebes-el-efecto-mozart.html


domingo, 16 de octubre de 2011

LA PRETENDIDA SOLEDAD DEL CAMPEON


SI QUIERES VIAJAR A LAS ESTRELLAS, NO BUSQUES COMPAÑIA  (proverbio oriental)

Dicen que la soledad, cuando no es deseada, es la más terrible de las tragedias. Y que cuando es deseada, en cambio, es una auténtica bendición. Y yo digo: especial bendición es "mejor sol@ que mal acompañad@". Pues bien: hay algo terrible que acostumbra a ser el destino final de los campeones y de la gente exitosa en general: quedar por siempre mal acompañados es decir, rodeados de todo un parsifal de minúsculos seres envidiosos que les hacen la pelota pero que en realidad intentan derribarles para demostrar que los exitosos son igual de burros que ellos mismos. Resultan extremamente pesados, aunque hay ganadores perversos que han aprendido a utilizarlos como payasos y lacayos cuando necesitan compañía o entretenimiento. Esta característica es en general mucho más propia de los países latinos que de los anglosajones, según pienso.

En lo que yo he visto, sobretodo en los países latinos, los bares y discotecas están llenos de seres que publicitan sus logros pasados y futuros a bombo y platillo. A esos sólo los borrachos les hacen caso. Fuera de los bares están los más serios, pero cuando empiezan  a perseguir su sueño y lo comentan, aparecen amigos y conocidos que tienden a desaconsejar el proyecto con comentarios tipo "es muy difícil" o "si no tienes padrinos..." o "te vas a estrellar". Vaya, pues recibir este tipo de comentario puede ser señal que el proyecto es bueno. Y a partir de aquí a los futuros campeones más les valdrá mantener la boca cerrada y empezar a pensar y trabajar en silencio, y no volver a compartir este sueño con nadie. La soledad del campeón es ahora. Así conseguirán, entre otras cosas, la paz necesaria para avanzar sin obstáculos mentales obsequiados. Además, los proyectos demasiado aireados tienden a arruinarse yo no sé por qué.

Cuando nuestros campeones consiguen finalmente su objetivo (recuérdese que no estamos hablando necesariamente de logros deportivos sino de todo orden: de logros personales, profesionales, educativos, financieros, artísticos, sentimentales), si el triunfo es importante o notorio, enemigos desconocidos surgen de debajo de las piedras, y espontáneos amiguetes proliferan de manera descarada. Así que de solos, nada. Pero los que están ahí, y se alegran muchísimo, y celebran el éxito con el campeón@ y le halagan y dedican piropos, ¿son auténticos? Claro que no, y suelen desaparecer rápidamente. Los amigos auténticos continúan como siempre (como antes, mientras y después de la batalla), son discretos y les da igual que el campeón@ sea o consiga lo que quiera o no. Sólo les importa la compañía de siempre y conservan la honesta disposición de ayudar si es necesario. Curioso, ¿verdad? Los amigos de verdad siempre son los que menos lo parecen.

Yo diría que la sociedad se divide entre los que tiran del carro y los que van a remolque. Los que tiran del carro son desde luego los menos: seres que decidieron que querían ser dueños de su destino y pensar y trabajar y ser diseñadores de un proyecto propio de vida; y como el gran pez de lo alto de la cadena alimentaria que lleva siempre un séquito de peces piloto y rémoras y parásitos que viven de las sobras de lo que caza el gran pez, nunca están solos. En las familias suele suceder lo mismo: hay uno que trabaja mucho, que lleva la iniciativa, que genera recursos, a quien todos los gandules de la familia que está sustentando tienen entre ojo y ojo. Si ese ejemplar de familiar generador de recursos un día colapsara, tampoco se quedaría solo: todos los mantas de la familia estarían ahí afeándole la conducta y recordándole los por ellos advertidos peligros y las lógicas consecuencias de la ambición (ya te lo decía yo).

Todavía hoy sigo sorprendiéndome de ver que los mantenidos odian tanto a sus mantenedores y tratan, por todos modos, de molestar su trabajo y hacerles la vida imposible. No parece muy inteligente, ¿verdad? Lo lógico parecería facilitarle la vida al generador de riqueza en aras de mantener el cómodo status. Pero no. Puede más la visceralidad de la propia vanidad herida por los éxitos de ése campeón@ "con tanta suerte en la vida".

Ser campeón@ -es decir, conseguir los objetivos propuestos- implica ser fuerte también para inhibirse de los movimientos externos de rémoras y sabandijas y ser inmune a ellos. La indiferencia es la única defensa contra este tipo de actuaciones. Dejar que vayan desapareciendo para que puedan florecer después, entre esta hojarasca histérica y gusanil, los verdaderos amigos y amores que estaban esperando tranquilamente a que se calmara un poquito la tempestad. Habrá pocos, pero serán verdaderos. Asi que el campeón@, para bien, tampoco esta vez estará sol@.

PS. En los países anglosajones existe una cultura de personajes que lo han hecho que utiliza campeones deportivos, empresariales, artísticos, sociales o científicos como modelos de comportamiento ganador. Éstos, lejos de generar envidias o resentimiento, se verá que tampoco están solos porque tienen una verdadera pléyade de niños, jóvenes y gentes en general diciendo "yo quiero ser como tú" o "¿cómo lo has conseguido?" En América sobretodo, acaban siempre dando conferencias o escribiendo libros de memorias con el relato de "Cómo lo hice". Acostumbran a ser leídos como auténticas biblias del tema que sea: con fervor y devoción ilimitados. Estoy esperando con curiosidad indisimulada cuándo saldrá el titulado "Yo maté a Bin Laden".


Frases:
La soledad lo es todo cuando no tienes nada
La soledad es magnífica rodeada de un gran lujo
Si lloras cuando estás sol@ las lágrimas no te dejarán ver a los que quieren estar contigo

Canción:
La Soledad (Laura Pausini) www.youtube.com/watch?v=wCQwxpo2MSE

Película:
La Soledad
Jaime Rosales   2007    133'

Links:
www.fluvium.org/textos/mujer/muj112.htm
www.inteco.cl/temas/t0104a.htm











CREATIVIDAD DEL CEREBRO INFANTIL


En clase, la maestra ha abierto una gran caja de lápices de colores y ha pedido a los niños que se inventen un cuento. Emiliano, que todavía no ha cumplido los seis años, se explica:

                                       "Había una vez un lápiz celeste que se escapa de una caja
                                       para ir al cine porque no quería dibujar, pero en la calle se
                                       encuentra un papel: el papel pregunta al lápiz por qué no me
                                       pintas. El lápiz dice: estoy cansado de dibujar porque los niños
                                       me agarran todo el tiempo, y yo quiero divertirme."


(citado por J.A.Marina en "El cerebro infantil: la gran oportunidad")
http://www.bibliotecaup.es/
foto: h4nd.deviantart.com

domingo, 9 de octubre de 2011

INTUICIONES



USANDO

EL RADAR DE LA MENTE


















EL CEREBRO HUMANO TIENE UN RADAR INCORPORADO capaz de detectar un tipo de información periférica no percibible ni interpretable por el sistema habitual del raciocinio, que suele desecharla por no formar parte del núcleo lógico de la misma información. El radar, en cambio, accede instantáneamente al conocimiento periférico, que no precisa de razón, ni de lógica, ni de pensamiento. Y lo computoriza desde los archivos memorísticos subconscientes. De repente lo sabe y ya está.

Este asombroso mecanismo neuronal todavía sin acabar de localizar en el mapa cerebral está empezando a ser aceptado por la neurociencia, que hasta ahora se había negado a reconocerlo porque no había ningún tipo de prueba que avalara su existencia. Así que la cosa de la intuición formaba más o menos parte del saco esotérico-místico-paranormal donde se acababan metiendo todos aquellos "fenómenos" que la ciencia no acababa de entender ni tampoco deseaba mucho investigar. Porque el verdadero horror de los científicos era que, si por algún traspiés público o algún comentario que pudiera interpretarse como una postura a favor de la existencia de algo más o menos mágico -por indemostrado- le metían a uno en el saco de la pseudociencia, adiós carrera y quedaría estigmatizado.

Las cosas han cambiado. Hoy, casi todos los científicos admitirán la probabilidad de vida extraterrestre e incluso la posibilidad de inteligencia extraterrestre aunque sean afirmaciones basadas en datos empíricos. También se admite cada vez más que el manejo de la mente que se hace en las religiones orientales, sobre todo a través de la meditación trascendental, puede explicarse científicamente. La intuición es sólo una de tantas operaciones que la mente humana tiene en su repertorio de herramientas, y no es ni mágica ni paranormal.  No se puede controlar a voluntad al cien por cien. Pero desde luego, aparte de personas que la tienen desarrollada como don innato (más mujeres que hombres), es una capacidad que se refuerza con el ejercicio y la práctica.

Conectar el radar de la mente consiste en desconectar los circuitos racionales (dejar la "mente en blanco") durante unos segundos. La primera idea que llega a la mente después de esto es la respuesta o la información deseada. No es fácil pero, con práctica diaria, al cabo de un tiempo se comprueba que el porcentaje de aciertos es sorprendentemente más alto de lo esperado y va en aumento. Por otra parte, se produce un fenómeno muy curioso. Cuanto más se confía en la intuición, más acostumbra a fallar. Es un mecanismo mental al que no le gusta que le tomen por dado. Es un fenómeno que, como la suerte, no admite que le paguen un sueldo fijo. Si intentas comprarme, me diluyo. Por qué esto es así, yo no lo sé, pero lo he comprobado muchas veces, sobretodo en el nivel deportivo. La dejamos pues de momento en herramienta supletoria, que es lo que es.

Un ejemplo muy sencillo: llegando diariamente a una zona urbana donde es difícil encontrar una plaza para aparcar, conecto mi radar mental por el procedimiento señalado y la intuición me designa un camino o incluso a veces visiono en la mente la plaza física que voy a encontrar, y en un porcentaje bastante alto (quizá del orden del 70%) la encuentro. Otras veces esto no ocurre, quizá porque no lo hago bien o quizá, entre otras cosas, porque no hay ninguna plaza libre, y portanto ni siquiera el radar de mi mente puede encontrarla. Ahora bien: si voy en coche con un acompañante y le anuncio mi próxima proeza de aparcamiento intuitivo, el porcentaje de aciertos es 0%. Siempre. Y además, algunas veces, en esta situación, me ha ocurrido algo que parece recochineo: ha sido mi acompañante quien me ha dicho "pues yo tengo la sensación que por allí hay una plaza" y así ha sido.

Supongo que debe tratarse de que la confianza es una fase de la conciencia racional que bloquea esa fragilísima sesión de desconexión (que no es más que una momentánea esfera en blanco alrededor del cerebro por la que penetra la información intuitiva) y no puede funcionar, o que la intuición es extremamente invidual y no puede compartirse. Sea como quiera, la cuestión es que puede empezar a practicarse como un juego para ir cogiendo rutina en el mecanismo. Algo tan sencillo como intentar averiguar el resultado de un partido que ahora empieza en la tele. Naturalmente hay que hacerlo de manera constante. O preguntarle a las chicas cómo lo hacen. Yo le pregunté a una si de alguna manera había intuído la aparición en su vida del que hoy es su marido. Su respuesta me desconcertó. Me dijo: "lo sabía desde que era pequeña".
Probablemente esto ocurre porque la información nunca es lineal o concentrada, sino que va acompañada de una infinidad de signos periféricos que la contextualizan, que son los que no captura la conciencia lógica y sí la conciencia subconsciente, que los almacena para posterior uso. Sólo hay que aprender a dejarlos salir.

El desarrollo de la intuición requiere de unos ejercicios mentales planificados si se pretende aprender a usarla como sistema habitual. Lo anteriormente citado son ejemplos muy simplificados del fenómeno. Pero es utilisima en deporte, en el trabajo y en los negocios del corazón. Casi todo el mundo la ha experimentado de un modo u otro.  Nuestro músculo mental es una joya.



miércoles, 5 de octubre de 2011

TANIT
















LAS SACERDOTISAS de la diosa han sido veladas.
Pero la diosa sigue existiendo en el interior profundo de la mente, porque ella está hecha de la substancia trascendente de la materia y del cosmos:  la esencia de la psique humana y del tiempo eterno.

Era un atardecer con el sol colgado sobre Es Vedrà. Habíamos estado pescando todo el día bajo el agua de s'Espardell, y ahora descansábamos los tres amigos en la arena blanca de la caleta solitaria de Sa Torreta, en el islote de s'Espalmador, al abrigo del mar y del viento, Eivissa durmiendo en la suave bruma del norte, Formentera a mediodía.

De repente el paisaje se inmovilizó y el mar era lila, y el sol era verde y el cielo naranja. Y fue cuando, de entre las savinas, apareció. Completamente morena, completamente desnuda, andando despacio, la cascada negra de su cabellera recortándose sobre la luz. Bella, viva, animal hembra. Atravesó la estrecha franja de la playa, se detuvo un instante al borde del agua y giró la cabeza hacia nosotros.

-Tanit -murmuramos al unísono, sin aliento.
Entonces ella sonrió y se fue metiendo en el espejo del agua extática hasta desaparecer.



foto: Fabrice Delage (c)2005

martes, 4 de octubre de 2011

LA GESTION DE LOS TIEMPOS DE LA MENTE

TIME?
PARECE QUE

debido a que nuestro cerebro tiene una especie de cronómetro incorporado en el cerebelo (?), desde pequeños vamos adquiriendo un sentido del tiempo que es bastante similar para todas las personas, y que  contextualiza y determina la percepción de nuestra posición en el espacio-tiempo de este planeta en el que vivimos. Todo el mundo sabe qué día es y en qué año vive; lo que pasó y más o menos cuánto tiempo hace que pasó y qué puede ocurrir en el futuro más próximo. Lo que resulta diferente es cómo  percibe el paso del tiempo cada cerebro individual. Para un niñ@ el tiempo transcurre muy lentamente; para un ancian@ muy rápidamente. Para un preso, muy lentamente, para un amante, rapidísimo, por citar algunos ejemplos.

El esquema del paso del tiempo es definido por la cosmología y por la neurociencia como una serie láminas sucesivas o rebanadas de más o menos tres segundos de grosor. Tres segundos es el tiempo aproximado que tarda un cerebro en percibir la información, interpretarla y asumirla: a eso le llamamos presente. El tiempo va pasando en láminas sucesivas de tres segundos. Antes de la lámina de este momento, todo es pasado; después de la lámina de este momento, todo es futuro. Así que, como la vida se vive en el presente, sólo tenemos tres segundos para vivirla. Por suerte, después de estos tres segundos vendrán tres segundos más, y así sucesivamente hasta llegar un día a la última de nuestras láminas.

Pero la cuestión importante, para una mente activa y generadora de oportunidades, es la utilidad del tiempo que pasa, teniendo en cuenta que sólo podemos asirlo de tres en tres segundos.
Usar el tiempo es actuar dentro de él. La mayoría de la gente actúa sin haber pensado antes por qué lo hace. Actúa por inercia, por imitación, por costumbre. Son acciones que van a saltos, que no llegan a ninguna parte porque no nadan en un contexto general que trabaja conjuntamente en dirección a un objetivo. Pensar, en cambio, es actuar fuera del tiempo, puesto que la mente es un ente libre no sujeto a ninguna ley ni espacio físicos. La mente se pasea por el pasado y por el futuro, por las abstracciones o las matemáticas, dentro de este sistema solar o por una galaxia a millones de años luz de distancia. La mente construye lo que quiere, ve lo que quiere y vive en un universo personal resultado de su propio pensamiento y de la influencia recibida del mundo exterior, de personas, de educación, experiencias y eventos. La mente interconecta todas las acciones. Ha de ser la mente, por consiguiente, la que enlace las rebanadas de modo que las actuaciones formen una especie de sopa global de continuidad.

Pues bien: las formas de entrenamiento mental educan la mente para que aprenda a imaginar los actos que van a tener lugar más tarde dentro del tiempo, coordinando las acciones. Dicho en palabras más simples: de la mesa de proyectos a la ejecución de la obra sin saltos (ni sobresaltos). Hay que pensar mucho y luego trabajar mucho. Si sólo se piensa se es un pensador. Si sólo se trabaja, se es un trabajador. Y ni los pensadores ni los trabajadores suelen conseguir grandes metas. Un campeón@ es ambas cosas a la vez.
La gestión del tiempo consiste en aplicar correctamente el tiempo de utilidad a cada opción. Seguro que muchos de ustedes han oído hablar de algún deportista o algún negociador (o de un cirujano, o de un piloto) que administran muy bien los tiempos. A veces arrancan muy rápido. De repente se paran. Luego aceleran, luego se toman una pausa y al final enlentecen la acción o "duermen el partido". La mente es el motor de todo lo que está ocurriendo y, como el puño del gas de la moto, puede aprender a marcar los tiempos de la acción abriendo gas, cerrándolo, reduciendo y acelerando. Un adversario (cuando lo hay) suele quedar confundido con estas habilidades.

CARPE DIEM
Aprovecha el día (o si se quiere, disfruta del día, o sácale partido al día)
¿Y cómo se hace eso? ¿Qué sentido vamos a darle al verbo aprovechar en este contexto?

Cada día nos son suministradas 28.800 rebanadas de tiempo presente listas para usar pensando, actuando, descansando físicamente (la mente no descansa jamás), comiendo en un restaurante, leyendo un libro, haciendo el amor, jugando al parchís, haciendo gimnasia o hablando con un amig@.
Si la planificación es inteligente, puede programarse el descanso de la mente con un simple cambio de actividad: los tenistas jugarán al golf y los golfistas jugarán a tenis. La mente no necesita descanso, e incluso cuando el cuerpo duerme mantiene una gran actividad (en el sueño la mente fija cosas aprendidas, desarchiva recuerdos, elimina porquería mental como traumas y neuras, recopila información para nuevas ideas, y muchas operaciones más)

Hay gente que utiliza el tiempo de manera muy eficaz (por ejemplo ordenando los asuntos bajo conceptos como urgencia e importancia y luego ejecutando bajo conceptos como estudiar, actuar o aparcar) y otros a los que se les va el día entre dudar, acabar de decidir, enviar eseemeeses, conversar con los colegas, contestar emails, hablar por el móvil e ir a fumar cigarrillos a la calle.

El campeón@ ha aprendido a gestionar estas presencias fuera y dentro del tiempo y hacer un uso eficaz de la combinatoria entre ambas. Para ello, su músculo más operativo es la mente.



    TIME?