miércoles, 29 de febrero de 2012

LA VIDA ES UN PARTIDO DE GOLF




Antes de jugar un golpe hay que visualizarlo. Véase haciendo el swing; imagine un contacto perfecto del palo con la bola, oiga el sonido y observe el vuelo de la bola que describe una parábola perfecta y aterriza cerca del objetivo previsto. Luego, mientras hace el swing real, vuelva a imaginar otra vez toda la secuencia descrita. Visualícela también en casa, entrenando golpes mentales, planificando partidos imaginarios.

Después pruebe de aplicar esta técnica a la vida misma. La vida es un partido de golf. Cada golpe es una batalla ganada o perdida; hay golpes muy importantes y otros que lo son menos, hay que jugar muchos golpes de distintas facturas y muchos hoyos que, todos juntos, formarán un resultado final definitivo.

No se puede prever o empezar ningún golpe sin apuntar concretamente. Apuntar a un objetivo: el centro de la calle, el green, un círculo imaginario de un metro que rodea el hoyo. Hágalo también en la vida, porque es lo mismo. Concéntrese en el golpe y no en el swing: el buen golpe mejora el swing; el buen swing no mejora necesariamente el golpe. Aplíquelo también en la vida. Piense en lo que quiere hacer y no en lo que no quiere que ocurra. Si tiene miedo que la bola vaya a parar al agua, irá a parar al agua. No ignore los obstáculos pero piense que forman parte del juego y, una vez posicionados en la mente, olvídelos completamente y céntrese en la acción.

Como en la vida, en el juego del golf es habitual rememorar y comentar con amigos las jugadas de partidos pasados. Nunca se empeñe en dedicar tiempo mental pensando lo que pudiera haber sido o pasado de no haber fallado esto o de no haber tenido tanta mala suerte en lo otro. Por el contrario, concéntrese en pensar y rememorar y comentar sólo aquellos golpes que salieron bien, visualizándolos una y otra vez y sintiendo la satisfacción de su ejecución. Hay que fabricar una biblioteca de recuerdos positivos de la que echar mano en momentos de desmoralización o ansiedad. Los recuerdos negativos deberán haber sido echados desde el principio a la papelera mental de reciclaje.










¿Le ha gustado este artículo?  Si me lo hace saber le mandaré un pensamiento positivo.
¿Tiene alguna pregunta al respecto? Responderé con mi opinión si me la hace. Gracias por su atención.


martes, 21 de febrero de 2012

CONFERENCIANTES AMERICANOS ESPITOSOS Y SUS CALIENTES MENSAJES



Son buenos en su trabajo. Sonríen siempre y prometen cosas impactantes, sencillas y obvias, muy preparadas para el público americano. Logran encender las audiencias hablando con la vehemencia de un politico en un mítin, y desde luego son beneficiosas para el oyente, que siente dentro de sí (si no opone resistencia) la llama de un nuevo estímulo; de una nueva concienciación que se está abriendo. Hacen afirmaciones contundentes e imbatibles. Porque además el oyente se encuentra rodeado de una masa de otros oyentes que, reaccionando todos en una misma dirección, condicionan  su mente en el sentido previamente determinado (si usted quiere sentir este efecto, sólo tiene que asistir a un partido de fútbol
importante y dejarse envolver por una masa de cien mil fans que gritan y aplauden y animan con un objetivo común). A mí me gusta esta sensación, que viene a ser como dejarse llevar por la corriente de un río muy caudaloso, y observar como la mente flota en el fluir de un pensamiento global concentrado. Otra cosa es que, al salir de la conferencia, se puedan aplicar las teorías allí escuchadas (una cosa es saber el camino, y otra muy distinta es caminarlo -dice Morfeo a Neo en la película Matrix) porque, eso: se han quedado en teorías, en casa ya no reforzadas por ningún pensamiento masivo circundante. Pero la mente se encuentra relajada y contenta, y le parece que no está sola y que ha vivido algo importante y sabe más cosas de la vida y de su gestión. Este feliz acompañamiento durará un tiempo, al menos mientras el manual continúe a la vista.

A la mente individual le encanta sentirse parte de una comunión general de mentes, porque es como una confirmación de la correcta dirección de su destino y de su ideario subconsciente y vital. La verdad es que esta fuerza, usada de manera sistemática por un grupo de mentes que piensan y trabajan en la misma dirección es de una potencia colosal, y es muy recomendable su uso por ejemplo como coadyuvante de tratamientos médicos en procesos de curación de enfermedades graves o como paliativa en enfermedades terminales. Se crea una sinergia tremenda cuando varias mentes se combinan para conseguir un mismo resultado: no suman fuerza sino que la multiplican. Por qué esto funciona así, creo que nadie lo sabe.

También se dice que la psicología de una masa es muy simple y, por tanto, muy fácil de manipular. Probablemente sea cierto en el sentido que no son los intríngulis de la personalidad del individuo sino los grandes trends los únicos que lleguen a combinar sencillamente y sin resistencia con los demás, formándose entonces una personalidad global que es el resultado de la suma sólo de estos grandes rasgos individuales.

Soy un decidido admirador de estos gurús americanos que lanzan mensajes simploides pero que ayudan a vivir a las personas, y es curioso constatar que las llamadas al sentimentalismo, a las emociones básicas, a la risa y al lloriqueo facilongos funcionan más que cualquier apelación al racionalismo y a la lógica sensatas. Sus eslóganes son todos hijos de aquel antiguo y famoso "si de noche lloras porque no puedes ver el sol, las lágrimas no te dejarán ver las estrellas" de Rabindranath Tagore, algunos de ellos enormemente superados hoy, donde yo creo que la exigencia debería ser: "de acuerdo, pero dígame qué tengo que hacer en casa para conseguirlo". Ésa es la parte que no sigue. Porque cualquier información simplemente expuesta no permanece en el "disco duro" del receptor a menos que sea implantada. Y para ello hay que recurrir a una técnica, conocida universalmente como pedagogía, o al entrenamiento mental, donde el músculo de la mente ejercitará una actitud durante un mínimo de ventiún días para lograr incorporarla a la personalidad. Los "smiling faces" americanos suelen limitarse a explicar con grandes emociones y aspavientos lo que puedes llegar a conseguir, aunque sin explicarte de qué modo ejercitarte para conseguirlo. Es un poco como enseñarte a conducir explicándote cómo se conduce pero sin darte la oportunidad de apretar los pedales. Verá: usted aprieta el embrague con el pié izquierdo, y lo va soltando a medida que con el pié derecho va dando gas poquito a poco, ¿entendido? Es facílísimo! Cualquiera puede hacerlo! Fíjese en los millones de personas que conducen en todo el mundo! Sólo hay que proponérselo! Usted también lo conseguirá! 


Todo lo que acostumbran a decir es cierto. Aunque tengo la impresión que no acostumbra a ser suficiente.
De todos modos, gracias, sonrientes amigos. Que les vaya bien. Volveré a escucharles siempre que pueda.





viernes, 17 de febrero de 2012

LA GALAXIA INTERIOR







¿Qué es esto?  ¿Una galaxia del universo conocido o una red neuronal del cerebro humano?

Podría ser ambas cosas. De hecho, no solamente son casi idénticas sino que poseen el mismo número de estrellas o de neuronas: entre cien y doscientos mil millones, según evaluaciones recientes. ¿Es una casualidad? Desde luego que no, aunque por el momento no entendamos la significación de este paralelismo.

Tanto el cerebro como la galaxia son productos de la evolución, y el hecho que un niñ@ nazca con tal tremendo hardware dentro del cráneo, que se desarrolla en seguida y empieza a crear software mental generativo, ejecutivo y emocional, es el resultado de algunos millones de años de estímulos permanentes en forma de instintos de supervivencia, de voluntades de progreso, de peligros y fracasos, de errores, de conclusiones y tanteos y, finalmente, de amor y de protección y de confort.

Nuevas amenazas se ciernen -como siempre- sobre el género humano. Yo destacaría el desequilibrio entre aumento brutal de la población y la deficiente organización de los recursos planetarios, que afecta y de qué manera el futuro previsible de la Tierra y sus pobladores. Además, descubrimos de repente que gran parte de los inmensos recursos dinerarios de Occidente estaban construídos de humo especulativo-financiero. Lo único que sigue creciendo son los sectores tecnológicos, que probablemente vayan a constituir el fundamento de la nueva forma de sociedad, o al menos así lo esperamos. Pero mientras tanto, ¿qué va a ocurrir con el continente africano y otras zonas de subdesarrollo donde mueren de hambre dos millones de niños al año?

Hay que empezar a pensar en otros términos.  Hay que regresar a la cultura del trabajo, en gran parte ahora una cultura digital que puede facilitar la exportación de los sistemas de generar valor a todo el planeta, porque su circulación es inmediata y la información puede transmitirse en tiempo real. Parece una fábula, pero esto ya está sucediendo. Me consta que en ciudades mayores de África, de América latina y de la India, por ejemplo, están apareciendo sorprendentes núcleos de innovación tecnológica con ideas frescas; departamentos de desarrollo de empresas jovencísimas sin lastres de prejuicios ni de viejas experiencias; iniciativas casi desesperadas producto quizá de necesidades vitales a resolver en seguida. Es posible que otra vez, como tantas otras en el transcurso de la historia de la humanidad, el Homo Sapiens tenga que verse al borde del precipicio para reaccionar y salvarse. ¿África la innovación y China la producción? Vivir para ver. El futuro está en el Sur.

Los retos son colosales, pero está claro que la construcción de la nueva sociedad va a ser muy rápida porque pasa por la utilización de los recursos mentales más que en cualquier otra época. Tecnología y mente se sinergian y retroalimentan. Amigos, no olviden que tenemos una galaxia dentro del cráneo. Hemos aprendido más sobre su funcionamiento en los últimos diez años que en toda la historia de la medicina. Los niveles a los que trabaja la mente, analizados, aparecen casi como diseños de un programador ángélico-búdico de otra dimensión. Pero es que además nos ha sido dada la llave, no tan sólo de su reprogramación permanente, sino también de la modificación estructural de las áreas clave a través del propio pensamiento.
Creo que en ello puede radicar la posibilidad de salir de este atolladero, y al tiempo enseñar a los que vienen detrás de nosotros cómo pueden ser dueños de su propio destino. Lo primero es comprendernos, para luego poder comprender. Existen razones para el optimismo. Hay que rescatarlas de entre la niebla.

  

links:

http://www.oliverquinlan.com/
http://www.dreig.eu/

















domingo, 12 de febrero de 2012

ABUELO, ¿QUÉ ES UNA MÁQUINA DE ESCRIBIR?






Le enseñé esta foto a mi nieta, pero esto no aclaró mucho las cosas. Quería saber cuál era exactamente la función del armatoste que, de tan obvia, no es fácil de describir.

-Bueno -dije-, era una máquina que servía para escribir letras en un papel.
¿Eso es todo? ¿Te refieres a cuando no había ordenadores?
-Sí, claro.

No quiso saber ni cómo funcionaba. Su cerebro de nueve años nació ya modificado por la era digital en general y por internet en particular. Un mundo sin ordenadores le resulta casi inimaginable, como no sea directamente el de la Edad de Piedra. Me sentí como alguien remoto hablando desde el inframundo de los tiempos pasados; una especie de mono prácticamente extinguido del que quedaban pocos individuos.
Y comprendí en aquel momento que su cerebro era morfológicamente distinto del mío; si bien también constaté, encantado, que lo que nos seguía uniendo, en cualquier caso, era el amor.

El mayor descubrimiento de la neurociencia es la plasticidad del cerebro, es decir, su modificabilidad a partir de estímulos mentales: comunicación, educación, experiencias, emociones, conductas, pensamiento sistematizado. En el transcurso de la evolución el cerebro humano ha ido obviamente modificándose en función del propio progreso de la sociedad, pero lo que ahora lo hace tan distinto es la velocidad de la modificación. En efecto, los avances tecnológicos relativos sobretodo a la informática y a la digitalización han significado saltos adelante de magnitud colosal porque son los instrumentos de cualquier otro tipo avance pero el cerebro, lejos de perder el tren tecnológico, ha evolucionado con él hasta el punto que parece que las nuevas generaciones ya llevan las modificaciones incorporadas. ¿Exagero? Ponga a un niñ@ de un año frente al ordenador y observe su nivel de atención y entendimiento.

La capacidad evolutiva y adaptativa del cerebro no deja de sorprendernos. Y también es posible que vengamos utilizando tan sólo una parte de su capacidad real, por lo que nuevos retos tecnológicos pueden ser procesados fácilmente: torrentes de información imaginativa, social, técnica y emocional (dejamos fuera el cálculo, función mecánica y aburrida que gestionan mucho mejor los ordenadores convencionales) y aún queda capacidad de disco duro para divertirse o perderse en la ficción evasiva. El cerebro no necesita descanso. El cuerpo, sí. Y es desde un cuerpo relajado que el cerebro alcanza su máxima operatividad. Posiblemente sin límite.

Le insinué a mi nieta que, si le hacía ilusión,  podría regalarle una máquina de escribir modelo Underwood, Olivetti o Remington de las que todavía se encuentran, pero su mente estaba ya instalada en una extraña música elaborada por adolescentes, totalmente inasequible a mi cerebro no modificado por el lenguaje tuitero o por los mensajes on line en la Red. Así que abandoné la idea en seguida.



















jueves, 9 de febrero de 2012

EL BARCO DE LOS ESQUIADORES







Dinamarca es un delicioso país nórdico verde y ondulado, de un orden y limpieza singulares, de paisajes idílicos y casas recogidas y confortables, muchas de las cuales conservan el estilo antiguo completamente integrado a la naturaleza del lugar.

Pero en Dinamarca no hay montañas (su cota máxima es de 150 mts.), así que los aficionados al esquí de pista lo practican los fines de semana en Noruega, país vecino y hermano donde se habla una lengua muy similar al danés. Pues resulta que hace años, todos los viernes nos encontrábamos a las cinco de la tarde, pertrechados con nuestros equipos de esquí, en el puerto de Copenhague. Allí embarcaban esquís y palos y anoraks y gafas y guantes junto con el bullicio de las ganas de esquiar ante la perspectiva de un feliz fin de semana en la nieve. Cena y un poco de fiesta a bordo, luego a dormir en los camarotes, y a las seis de la mañana el barco estaba en el puerto de Oslo donde ya nos esperaban los autocares. Sobre las ocho y media llegábamos, unos a la estación de Norefjeld, otros a la de Kongsbjerg. A las nueve estábamos todos esquiando. De regreso, el domingo a las cinco volvíamos a embarcar en Oslo, llegando el lunes a las seis de la mañana a Copenhague. Los más cachondos iban a trabajar o a la universidad directamente vestidos de esquí. Sin problemas. Estábamos en Dinamarca, donde cualquier vestimenta se aceptaba con tal que estuviera limpia.

He recordado esto al recibir un e-mail de un viejo amigo danés que todavía hoy esquía en Noruega muchos fines de semana, ahora junto a su mujer (a la que conoció durante estos periplos) y a sus hijos. Me manda unas fotos: "Y a ver cuando vienes a esquiar con nosotros, no tienes excusa, recuerda que aquí la temporada dura seis meses".

No creo que haya muchos lugares del mundo donde los esquiadores vayan a esquiar en barco. Navegar y esquiar. Bella combinación. Noruega tiene paisajes inolvidables. A veces, si estoy agobiado, me refugio mentalmente en alguno de ellos.




link:
www.visitnorway.com


lunes, 6 de febrero de 2012

TEORÍAS DEL PARAÍSO



PRIMERA TEORIA:  Usted sólo disfrutará del paraíso si antes ha estado en el infierno.

Usted sólo comprenderá la fortuna del amor si un día se queda sin. Usted sólo gozará de la salud de su hij@ después de haber visitado un hospital de niños con enfermedades graves. Usted sólo entenderá el verdadero valor de estar viv@ cuando haya visto de cerca la muerte. Usted sólo asimilará el hecho de ganar si antes ha perdido.

Es una cuestión un poco idiota, pero casi siempre es así. Qué poco costaría darse cuenta de lo afortunado de nuestra existencia simplemente poniendo la consciencia en lado bueno de las cosas, prescidiendo de la irritación, del estrés, del cabreo y del cansancio. Dejando las crisis fuera de la mente. Pero nuestro cerebro occidental ha sido educado para la crítica y el lamento, y hay que trabajar mucho para modificarlo.


SEGUNDA TEORIA:  Los paraísos reales no son practicables permanentemente.

Tanto si hablamos de un paraíso natural (ver foto) como de un paraíso artificial (drogas), estos paraísos son autodestructivos. He conocido gente que ha podido retirarse, en un momento dado de su vida, y se ha instalado en algún lugar con palmeras y agua verde. Casi nadie lo ha soportado más de un par de años y, los que lo han hecho, han terminado en un estado mental lamentable. En el caso de las drogas, ni que decir tiene. No se puede robar fuego a los dioses, aunque sí  pueden hacerse incursiones puntuales para robar chispitas.


TERCERA TEORIA:  Lo más cerca que una mente está del paraíso terrenal es cuando se enamora.

 Supongo que torrentes de dopamina y oxitocina se derraman por el cerebro; las hormonas alcanzan sus cumbres más elevadas y una magia especial envuelve todos y cada uno de los parámetros tragi-cómicos, y a la vez trascendentes, de nuestra civilización. Una irracionalidad dulce como la miel se adueña de los circuitos neuronales racionales e instala en el cerebro una mente disociativa que no obedece a las leyes de la gravitación universal. Pero no suele durar mucho.


CUARTA TEORIA:  Construcción de un paraíso mental donde refugiarse.

Para las personas mayores solía ser la evocación de una antigua victoria; de una pasada felicidad o aventura; para la gente joven la expectativa visual de un logro que estaba por llegar: tener un hij@; viajar;
triunfar profesionalmente, llegar a ser un deportista de éxito o vivir en una casa maravillosa. Por desgracia, hoy en día aparece como el más socorrido y cretinizante refugio mental la mera televisión zapeada, que inhibe la mente de cualquier angustia hipnotizándola por unas horas cada día. Créese imaginándolo un lugar inaccesible a otros e ideal para usted. Entre los muchos ejemplos que me han contado mis alumnos mencionaré el del famosísimo Shangri-la, el de una isla idílica llamada Fatu-Hiva, el del Estado Mental de Evrugo y el de un metereólogo que había montado una estación metereológica avanzadísima en la isla de Hornos, en el extremo meridional de Sudamérica, donde su mente observaba fabulosas tormentas antes de conciliar un difícil sueño.


QUINTA TEORIA:  La promesa de la vida eterna.

Todas las religiones del mundo la prometen. Y tiene cierta lógica, porque la vida material humana carecería de sentido si no fuera así. Pero, ¿continuará usted siendo usted en la otra vida? Es muy dudoso. Para la mayoría de religiones occidentales usted, después de una sola experiencia material, entrará en el paraíso si ha sido una buena persona, y se quedará allí para siempre al lado de un Dios superior y soberano. Para las orientales, usted ha sido una simple gota individualizada que regresa por un tiempo al océano espiritual de la felicidad y la sabiduría, pero deberá volver y seguir volviendo a la forma material individualizada de sucesivas gotas hasta que se haya ganado una perfección que le autorice a instalarse definitivamente en el paraíso superior del espíritu. Sea como fuere, la idea de otra vida feliz después de la muerte ayuda a vivir a millones de personas que sufren  a diario sobre el planeta Tierra, y esto es positivo. Muy positivo.