lunes, 19 de septiembre de 2011

INTELIGENCIA ARTIFICIAL




Si bien nadie negará que los ordenadores y sus programas han conseguido un tipo de inteligencia lógica basada en el cálculo matemático muy superior a la del cerebro humano en computación y en velocidad, no es menos cierto que hasta ahora los niveles de razonamiento humanístico operados por la IA son decepcionantes, aunque sus especialistas se empeñen en insistir en lo contrario. Es un caso parecido al de los que experimentan con la inteligencia de los animales: es cierto que se ha logrado, a base de premiarle con un plátano, que un mono señale la forma geométrica correspondiente o repita de memoria las distintas sumas y restas que sus educadores han tenido la paciencia de enseñarle mecánicamente gracias a un número infinito de plátanos. Pero ni siquiera la inteligencia de un delfín estimulado con peces, o de los softwares con los programas de algoritmos más avanzados han sido capaces de contestar a una pregunta tan sencilla como ¿cuál es tu alimento favorito? (a menos que previamente se le haya programado para contestar a esta pregunta concreta con una respuesta lógica: "las sardinas" o "la electricidad", según sea delfín o computadora). Porque para contestar a esta pregunta es necesario pensar.

No estoy diciendo que, en el caso de los ordenadores por lo menos, sea imposible programarles para pensar con este raciocinio fuzzi o humano del "bueno, aproximadamente". Seguramente no hay nada imposible. Pero ahora parece extraordinariamente lejana la posibilidad. Los razonamientos de un niñ@ de dos o tres años son infinitamente superiores a los de la IA actual, sobretodo por causas emocionales. Las conclusiones que extrae la IA a partir de la computación lógica de datos empíricos son directamente estúpidas, porque todavía funcionan solamente en base a la computación matemática (por eso les llaman computadoras) o a la ordenación de datos (por eso se les llama ordenadores; además en castellano, lo de computadora suena fatal). Pero las ganas que tienen los investigadores de que se acerquen a los niveles del raciocinio les hacen ser algo benévolos con los resultados. A los entrenadores de perros les ocurre lo mismo: sienten tanto cariño por el animal que ven inteligencia donde sólo hay entrenamiento repetitivo. Bravo, Treski, que listo eres. Es que es mi perro.

Una máquina como Deep Blue puede ganar al campeón mundial de ajedrez porque puede preveer las combinaciones (matemáticas) de los siguientes movimientos y encontrar siempre la mejor posibilidad. En el terreno físico y espacial (movimiento de robots, ecolocalizaciones y posicionamientos globales) los avances son substanciales aunque lentos (llevamos ya más de cincuenta años con todo esto). Sin embargo el desarrollo de la posibilidad del pensamiento artificial generado por una identidad artificial o replicante está a años luz de las complejas operaciones emocionales que efectúa sin esfuerzo el cerebro humano desde pequeño, por ejemplo, mentir. A veces buscando el beneficio propio, otras por compasión o buena educación, otras para divertirse enredando a alguien; el cerebro decide cuándo es oportuno. Y se lo pasa bien. A veces, de este modo, se siente más listo. ¿El cerebro más listo es el que engaña mejor? Me has engañado, ¿por qué lo has hecho? Porque me encanta ver la cara que pones, ja, ja.

El humano adulto, en su comunicación con el mundo, tiene por ejemplo enorme facilidad para pensar una cosa y decir otra. Si las máquinas aprendieran a mentir (antes deberían aprender un billón de cosas más) ¿dónde quedaría la seguridad humana? (véase este tema quasi-filosófico ya en la temprana película "2001 Una Odisea Espacial" de 1968)

Verá señor Ordenador Jefe, es que ayer no vine a trabajar porque se murió mi suegra y tuve que quedarme con el niño porque mi mujer se fue al entierro, ¿sabe? (es mentira, pero a un ordenador se le miente de manera más simple -porque no hace falta el énfasis- y aún con más gusto que a un humano, y además se lo cree todo). ¿Te iba a pillar el ordenador? ¡Qué te va a pillar! Tú eres más listo que el ordenador. El programa está basado en el uno y en el cero y en los algoritmos, ¿cómo va a saber si la excusa es suficientemente buena? Los programas de software, por avanzados que sean, son el paradigma de la cabeza cuadrada, y me encantaría ver interaccionar un potente ordenador de la más alta tecnología de "razonamiento avanzado" (y con voz) con un grupo de amigos andaluces que se están tomando unos vinitos (los ingenieros bautizaron el ordenador con el nombre de SILCO 2050, pero nuestros amigos le llaman Pepe). Por cierto, ¿entendería el ordenador el acento andaluz? ¿Comprendería el ordenador a un gitano cantando "luna, lunera, cascabelera? ¿Qué contestaría si le ofrecieran un puro?

El cerebro humano se autoformatea constantemente con el propio pensamiento y con la información global que recibe del exterior vía vista, oído, olfato, gusto, tacto y a la vez con la interpretación de la información contenida en el lenguaje y en los signos semióticos (que cada cerebro interpreta individualmente a partir de su base de datos particular que es el resultado, siempre variante, de la educación recibida, del nivel de inteligencia, de la cultura, de las emociones, del temperamento, de las neuras, de los dolores reumáticos...) Y, ¿qué decir del humor? ¿Habrá programas que tengan incorporado un sistema de interpretación de bromas que también se ría  (seguro que a destiempo) para mayor distensión comunicativa? ¿Se reirá siempre aunque los chistes sean malos? Si el programa informático tiene un lenguaje matemático y los humanos uno humorístico ¿será posible entenderse? Si usted sólo habla un poco inglés y un grupo de ingleses hablan entre ellos, le miran y se ríen, ¿cómo reacciona? ¿entenderá necesariamente que se están riendo de usted? ¿Podrá ofenderse la supuesta identidad de un programa informático? Si se le insulta ¿sabrá distinguir entre el insulto cariñoso (tontorrón) y el ofensivo (hijo de puta)?

La IA basada en la lógica llegará a ser abrumadoramente superior a la inteligencia lógica humana. Pero el cerebro humano es casi todo lo que se quiera menos lógico. Pensando y actuando sólo en parámetros lógicos, la raza humana ya estaría extinguida. No es con lógica que se llega al Polo Sur. El cerebro humano hace algo que ningún animal ni ordenador puede hacer jamás y es que, cuando todo está perdido, más allá de cualquier posibilidad lógica de triunfo, sigue luchando. A eso le llaman voluntad y es el motor del progreso.

¿Podremos un día construir máquinas que sean nuestros replicantes cuyos cerebros con voluntad también se autoformateen y desarrollen unas identidades que a su vez construyan nuevas máquinas de cerebros aún más potentes y así sucesivamente hasta que acaben con la cachonda raza humana? A esta posibilidad futura los ingenieros de la IA la llaman "la singularidad". Quizá no lleguemos tan lejos. Temo que exista una probabilidad real y horrible de que mucho antes, por desgracia, nos hayamos cargado el planeta Tierra, que ya no pueda albergar humanos, ni replicantes, ni softwares que puedan conectarse a alguna fuente de energía, ni pinos bajo los que echarse para reflexionar sobre la fragilidad del equilibrio ecológico.


Pero seamos optimistas. La mente humana puede permitirse esta veleidad que es el origen lejano de sus triunfos. La inteligencia matemática será, por su lógica, naturalmente pesimista, y ahí estará nuestra oportunidad. Porque con el pensamiento optimista reforzaremos unas áreas neuronales específicas que nos enseñarán el camino que yo supongo no es otro que potenciar las zonas de solidaridad, de sensibilidad, de emociones benéficas como el amor y la ayuda a los demás; como el arte y el humor; el juego y el bienestar y el respeto a la naturaleza. Todo esto y mucho más puede la mente humana autoprogramárselo y hacerse así soberana. Ésta será una actuación de dioses. Las máquinas nada podrán contra el amor y la solidaridad y el arte, y serán por siempre nuestras servidoras para las aburridas e inocuoas tareas de calcular, presupuestar y ecolocalizar. Amén.




EL FESTIVAL DE CINE FANTASTICO DE SITGES 2011 ESTUVO DEDICADO A LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL

www.sitgesfilmfestival.com/

sábado, 17 de septiembre de 2011

ME GUSTA EL CINE


 Sin tener que denostar la televisión, que sirve para otras cosas, me gustaría manifestar (al igual que hacía mi viejo profesor de semiología) que el cine es lo más bonito. A oscuras, en una sala grande, en un sillón confortable y una pantalla gigante. Compartiendo la íntima penumbra con doscientos desconocidos, viviendo la acción en primera persona empática, sintiendo goces de amores y sufrimiento de odios...y, al final, se encienden las luces porque el sueño ha terminado, y te vas a tomar una horchata.

No puedo evitar compartir con ustedes algunas frases de películas que en su día me impresionaron por su inesperada profundidad, por su ocurrencia o por su humor. Aunque por alguna parte tengo un archivo con más de trescientas, éstas son algunas de las que recuerdo ahora mismo:

TODO LO QUE HACEMOS TIENE SU ECO EN LA ETERNIDAD  (Gladiator)

CON EL TIEMPO APRENDERÁS QUE UNA COSA ES CONOCER EL CAMINO, Y OTRA ES ANDARLO  (Matrix)

LO QUE POSEES ACABARÁ POSEYÉNDOTE  (El Club de la Lucha)

Y USTED TAMPOCO PODRÍA SER ALCACHOFA, PORQUE INCLUSO LAS ALCACHOFAS TIENEN CORAZÓN  (Amélie)

LOS DIOSES NOS ENVIDIAN PORQUE CADA INSTANTE NUESTRO PODRÍA SER EL ÚLTIMO  (Troya)

SÓLO AL SOÑAR TENEMOS LIBERTAD  (El Club de los Poetas Muertos)

NUNCA OLVIDO UNA CARA, PERO CON USTED HARÉ UNA EXCEPCIÓN  (El Hotel de los Líos)

CREO QUE DIOS HA JUGADO A LOS DADOS Y HA PERDIDO NUESTRO PLANETA (Pactar con el Diablo)

NO SÉ SI MI MUJER ME DEJÓ PORQUE BEBÍA, O BEBO PORQUE MI MUJER ME DEJÓ (Leaving Las Vegas)

¿CREES EN DIOS?  ME ALEGRO, PORQUE VOY A AYUDARTE A REUNIRTE CON ÉL (Harry el Sucio)

QUIERO OLVIDARTE, PERO NUNCA ME ACUERDO DE HACERLO (Memento)

FELIZ CUMPLEAÑOS, ROGER. TAL VEZ VIVAMOS HASTA QUE TE COMPRE UN REGALO (Arma Letal)

LAS HERIDAS TIENEN EL PODER DE RECORDARNOS QUE EL PASADO FUE REAL (Red Dragon)

EL CINE, SI SE HACE BIEN, REGALA PEQUEÑOS FRAGMENTOS DE VIDA QUE NUNCA OLVIDARÁS (Amarcord)





jueves, 15 de septiembre de 2011

LAS TRIBULACIONES DE UN ENTRENADOR MENTAL

Entrenador@ mental: un personaje así, tan experimentado en planificación del pensamiento y de la mente humana, con grandes cantidades de entusiasmo a sus espaldas, tan conocedor de la psique humana y sus reacciones, parece que habría de ser una persona extremamente segura de sí misma y, en todo caso, tener solventados sus problemas personales de relación al el mundo en general,  tanto en el nivel global como en el particular y, además, de manera soberana.

Pero es un humano. Y la inteligencia humana, tanto la generadora como la ejecutiva, se encuentran diluídas en una especie de caldo llamado inteligencia emocional, que es una espesa sopa cerebral que alberga  sentimientos y emociones que modifican constantemente las redes neuronales y de qué manera. Y el entrenador@, por bueno que sea, también está sometido a esta (maravillosa a veces, terrible otras) servidumbre. Piénsese en algo tan simple y positivo como un ser enamorad@; no cabe ninguna duda que su cerebro y su comportamiento general ha sido modificados por este sentimiento, que puede ser moderado y natural en la mayoría de las personas, pero que también puede ser devastador en adolescentes o personas mayores o por no verse correspondido. Un entrenador@ mental también puede enamorarse, puede morirse su madre, puede tocarle un viaje a Cancún en una rifa benéfica, o puede ocurrir que le embarguen el piso o que se emborrache un día su entrenado más prometedor y le mande a tomar por c... Es seguro que, pasado el primer shock, sabrá reaccionar ordenando su mente en la dirección que le llevará a asumirlo rápidamente y pasar en seguida a la acción. Pero habrá tenido, como todo humano, unos malos momentos de cierta duración.

Un entrenador@ mental es frecuentemente tomado por una especie de guru o guía (más moderno: coach, trainer, psicólogo); un ser infalible que lo sabe todo y que va a resolver nuestros problemas (comentario de un colega: "y así tiene que ser, amigo, porque si descubren que eres humano ya no confiarán en tí"). Pues no. Practicar eso sería como fundar una secta. No hay ni ha habido sobre el planeta Tierra ningún ser infalible no sometido a las servidumbres del cuerpo y de la mente, y es fácil de entender. Otra cosa es que este ser sea un profesional con una gran carga de experiencia y esto resulte muy útil a otros. Otras veces de la vida sabemos lo que hay que hacer pero no lo hacemos porque no queremos o no nos atrevemos o nos da pereza. Un entrenador mental también puede estar enfermo o tener días bajos o haber discutido con su pareja (que hace ya mucho tiempo dejó de ser su cliente. Nota: jamás ejerza su profesión, sea la que sea, con su pareja habitual), así que en estas situaciones la única solución correcta consiste en dormir doce horas y, al despertarse, darse una ducha fría. Y si además se toma un café, hace sol y el mar está azul, todo vuelve a quedar (relativamente) claro. Qué fácil es arreglar el estado de ánimo, ¿verdad?

Por eso es importante evidenciar desde un buen principio que un entrenador@ mental no es quién cambiará tu mente y te convertirá en un ganador@, sino quién te explicará cómo tú puedes cambiar tu mente para mejor. El trabajo tendrás que hacerlo tú. Nadie puede cambiar la mente de otra persona mentalmente sana excepto si ella misma así lo desea. Esto conlleva una planificación sistemática y un trabajo repetitivo que son ineludibles. Y ahí sí se necesita un@ profesional que pueda explicar cómo se hace, planificarlo y dirigirlo.

No sólo la psicología del triunfo (en el sentido de dominar el propio destino) sino cualquier forma de educación correcta debería basarse en el hecho, no tanto de enseñar las materias, como de enseñar a aprender las materias al educado. El niñ@ aprenderá jugando. El maestro podrá proponerle el juego y enseñarle cómo se juega, pero el niñ@ deberá jugarlo él mismo. La mayor tribulación del entrenador@ mental no consiste tanto en practicar esta máxima como en hacérsela entender a aquellos que creen que es un "Salvador" que aparece para librarles de sus problemas. El entrenador@ humano ya tiene bastantes problemas, como todo el mundo, y sólo le faltan los de los demás. El entrenador está ahí para enseñar a crear oportunidades, que no es poco. Para solventar problemas hay que contratar otro tipo de profesional, sea un abogado, un albañil o un psiquiatra.
                                                                                       



Enseñar a los demás cómo ellos mismos pueden hacerse mejores es el trabajo más bonito del mundo. Saber comunicar emoción, envolver las técnicas de desarrollo mental en sentimientos positivos hace que los mensajes sean más potentes. Un teórico susurro, un sugestivo boca-oreja misterioso: dime que me quieres aunque sea mentira. (si me lo dices bastantes veces, voy a creerte. Y tú también)


www.terapiasintegradas.com.ar/Las%20emociones.html
http://www.davida-red.or/



NO DOMINES TUS EMOCIONES PERO TAMPOCO LAS MUESTRES A CUALQUIERA

viernes, 9 de septiembre de 2011

MANUAL ECLECTICO DE LA BUENA SUERTE



LA SUERTE ES UNA SEDUCTORA TAN VOLÁTIL QUE, AL CAPTURARLA, SE DESVANECE.

No se puede capturar el pensamiento: no se pueden capturar las motivaciones, ni los entusiasmos, ni los amores, ni mucho menos la fortuna. Menos mal. La suerte, que es una forma de suceso que en teoría debe atraer lo anhelado, sólo lo atrae de verdad en la medida que se deje de anhelarlo. Lo anhelado no se atrapa con red, ni con buenas palabras, ni con hechizos ni capicúas. Se atrapa (una vez se ha acotado el objeto del anhelo) con trabajo duro y amable indiferencia. Entonces la suerte, cuando ya no se acuerdan de ella, regresa para hacerse reconocer.

Ésta es la función benéfica del pensamiento positivo: crear una escenografía mental suficientemente acogedora y relajada como para que la bella dama de la suerte decida ser su inquilina. El pensamiento positivo es un estado de la mente del que se han eliminado congestiones parasitarias como el nerviosismo, la histeria, la ambición desmesurada y, por supuesto, la ira y el energumenismo, y donde los hemisferios cerebrales se armonizan entre ellos, primero, y con el resto del mundo después. La suerte no llegará si no se da este estado previo, y si aún así lo hiciese sería por equivocación, y por tanto como raro fenómeno puntual e irrepetible.

Para atrer la buena suerte no hay que cruzar los dedos, ni ver un gato negro, ni comprar talismanes ni rezar siete padrenuestros mirando a Jerusalén. Lo que hay que hacer es pasarse la vida abriendo puertas, creando oportunidades, estructurando proyectos, compartiendo con los demás; porque la señora suerte está observando con curiosidad  estos movimientos concentrados de los que trabajan mucho (las inteligencias generadoras), y por el resquicio de una de sus puertas, el día más impensado, penetra, extrañada de que no la deseen. Y cuando lo hace no hay que adorarla ni hacerle la pelota, ni tan sólo sonreírle. Porque sepan que el gran truco no es esperar que la suerte nos sonría, sino sonreír nosotros ante la desgracia. La suerte, que se muere de curiosa, al verlo, no entiende qué está pasando. Pero si quedamos que la guapa era yo..! -parece pensar. Por eso volverá. Paciencia.

Los grandes ejercicios que atraen suerte son:

Practicar la serenidad
Desterrar cualquier forma de envidia, por pequeña que sea
Bailar
Dibujar en grandes láminas mientras se canturrea
Intentar vivir con la mente instalada en el momento presente
Charlar con los amigos
Ser solidari@
Creer que la suerte no existe

EL TEST DE LA BUENA SUERTE
(averigüe hasta qué punto usted es afortunad@ contestando a este test)
Si la afirmación es cierta para usted, anote 1 punto; si no es cierta, 0 puntos


Desde la ventana de mi cuarto veo la luna y las estrellas
Amo a mi pareja a pesar de todo
Mis padres son/eran maravillosos
Tengo un coche pequeño/grande. Quizá no es muy chulo, pero me gusta conducirlo
Me encanta la playa y disfruto mucho del sol y del mar
A veces voy al bar y me tomo un vinito con un poco de jamón
Tengo buenos amigos
Tengo relativamente buena salud
Me gusta ver cómo cae la nieve
Mis hijos/nietos son estupendos
Me encanta el cine
Todavía estoy viv@

12 puntos   :  extremamente afortunad@
10 puntos   :  muy afortunad@
8   puntos   :  afortunad@
6   puntos   :  bastante afortunad@

Gracias. Si les ha gustado este artículo, me sentiré sumamente afortunado.

 







miércoles, 7 de septiembre de 2011

PELICULAS QUE HACEN PENSAR



BLADE RUNNER      Ridley Scott  1982
¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?
¿Qué es la identidad? ¿En qué momento se adquiere? ¿A partir de qué empieza a formarse?




MEMENTO  Christopher Nolan 2000

¿Qué harías si por accidente perdieras la memoria anterógrada, es decir, no pudieras retener en la memoria más de 15 minutos  nuevos sucesos e informaciones, aunque conservaras los antiguos? ¿Si supieras las causas pero no pudieras recordar las consecuencias? ¿Cuáles serían tus realidades?














EL EFECTO MARIPOSA
Eric Bress -  J. Mackye Gruber  2004

¿Has imaginado alguna vez cómo sería tu vida ahora si
 no hubieras hecho tal y tal cosa?

martes, 6 de septiembre de 2011

LA SUTIL DIFERENCIA

Según Bernard Shaw, a quién se atribuyen tantas anécdotas, la diferencia de actitud entre la mentalidad perdedora y la ganadora se puede resumir en una sola pregunta:


          EL PERDEDOR@ SE PREGUNTA SIEMPRE :  ¿POR QUÉ?

          EL GANADOR@ SE PREGUNTA SIEMPRE :   ¿POR QUÉ NO? 



Un@ no puede comprender porque el mundo es tan injusto
El otr@ cree que siempre puede haber nuevas oportunidades




viernes, 2 de septiembre de 2011

CIVILIDAD Y CIVISMO

Cuando yo vivía en Escandinavia, organizábamos cursos de entrenamiento mental para grupos en algunas empresas importantes, destinados a motivar al personal en general, y a generar nuevos proyectos en áreas de I+D en particular.

Recuerdo una ocasión en que, con motivo de unos cursos organizados en una empresa de mil quinientos trabajadores en las afueras de Estocolmo, salíamos del centro de la ciudad todas las mañanas, a las siete, mi colaborador sueco y yo, en su flamante Volvo de la época. El curso empezaba a las ocho, con el horario laboral de la empresa. Pero a las siete y media ya estábamos en el aparcamiento y me llamó la atención, al tercer día, que mi amigo siempre aparcara lo más lejos posible de la puerta principal (habiendo una inmensidad de sitio porque todavía era temprano). Además, esto hacía que tuviéramos que andar un buen trecho en la mañanita fresquita. Le pregunté por qué lo hacía.

-Bien -respondió-, tenemos que dejar espacio para aparcar cerca a los que llegan con el tiempo justo.

Al principio creí que bromeaba. Pero lo decía completamente en serio. Me dio la explicación:

-En Suecia hay mucha gente que llega antes al trabajo y así tiene tiempo de tomar café, hojear el periódico o charlar con los compañeros. Los que tenemos esta costumbre ocupamos las zonas más lejanas del Parking y de paso nos echamos un estupendo paseo matutino. Así, otros compañeros apurados que tienen niños o simplemente han dormido más de la cuenta encuentran sitio cerca y pueden llegar a tiempo. Y recuerda que, además, mañana el apurado puedes ser tú.

Esta estupenda lección de civismo me hizo reflexionar mucho. De hecho, me gustó tanto que creo inventé una palabra que es civilidad (¿existe?), que vendría a representar para mí una especie de sublimación del civismo. A partir de entonces empecé a observar y anotar manifestaciones de este tipo. Me encontraba en algunos de los países más propicios para eso. El civismo -la civilidad- se enseña en casa y en la escuela.

-¿Qué es civismo? -le pregunté un día a un niño en Dinamarca. Y me contestó:

-Respetar las cosas
-Respetar las plantas
-Respetar los animales
-Respetar las personas
-Respetar la sociedad

Vaya programa, ¿verdad? Pues no era tan difícil, según este niño, porque "una vez se aprende a respetar algo, se aprende a respetar todo lo demás".

No puedo resistirme a contar otra perla de mi "archivo de civilidad":

Mulleruphavn, un pequeño puerto deportivo (capacidad para 50 barcos) en la costa oeste de Selandia, en Dinamarca. Llegas allí navegando, amarras, te diriges a Capitanía. Es una casita de madera de 6 x 4 mts. y está cerrada. Hay un buzón y un letrero en la puerta que dice:

                       "Bienvenido. Por favor, multiplica la eslora de tu barco por 30 coronas y
                        por el número de días que has estado amarrado y deposita en un sobre la
                        suma resultante de dinero. No olvides escribir en el sobre el nombre y  
                        la matrícula del barco y echarlo al buzón. Si tienes algún problema llama al
                        móvil tal y tal. Feliz estancia."

¿Civismo ficción? Cualquiera puede comprobarlo aún el día de hoy mismo.

Las actitudes se aprenden de pequeñ@ y duran toda la vida. Pero nunca es tarde para el cerebro humano.
Tirar papeles al suelo, dejar colillas de cigarrillos en la arena de la playa, molestar con ruidos a los vecinos por la noche, contaminar la naturaleza con desperdicios, llevar sucio el tubo de escape del coche, circular por encima del límite de velocidad, dejar deposiciones de perros en la acera, empujar, gritar o insultar a los demás...son actuaciones incívicas. La mente puede modificarlas y sustituirlas por respeto.

Es que somos siete mil millones de personas en el mundo. Dentro de unos pocos años seremos ocho mil millones. Hay una necesidad imperiosa de enseñar civismo a nuestro hij@: es mucho más importante que tantos contenidos de los actuales planes de estudios. Si tú respetas serás respetad@. Volver a enseñar esa cortesía, gentileza, solidaridad que hacen que la vida de todos sea más confortable. No hagan caso a los que dicen que no está de moda: lo que sí va a tener que estar de moda es la conciencia social. El civismo es la base de la convivencia. El ser humano es un ser social. Su aprendizaje, sus sentimientos, sus trabajos y sus ocios son convivenciales.

 Es que si no les enseñamos a respetar ahora que son pequeños, nuestros niños van a encontrarse de mayores en una sociedad inhabitable. Y van a pasarlo mal. Hay tiempo. Pero tenemos que empezar ya.




-Papá, mira qué flor tan bonita, voy a arrancarla y se la regalo a mamá.
-No, trae a mamá aquí y se la ofreces sin arrancarla.