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domingo, 12 de octubre de 2014

APLICACIONES DE LA NEUROCIENCIA A LA CONFIGURACIÓN DEL CEREBRO PREESCOLAR



Ya antes de nacer el cerebro humano presenta un complejidad desmesurada. Unas percepciones del cien por cien. Una mente subconsciente que archiva toda la información entrante. Unas emociones graduadas de alta gama entre placer y dolor y unos sentimientos intuitivos. Todo ello instalado sobre una programación bio-genética proviniente de generaciones anteriores que es la que origina su incipiente experiencia vital.

La neurociencia, surgida de una especie de cooperación entre neurólogos y sicólogos con utilización de scanners, técnicas digitales tomográficas, resonancias magnéticas y otros sistemas de explorar y visualizar el cerebro en funcionamiento, ha permitido establecer avances tan importantes como el descubrimiento de la plasticidad cerebral, la diferenciación entre cerebro y mente, el reconocimiento del pensamiento como instrumento de la mente y de la identidad, así como de los niveles extrapolares de la función cerebral tales que los estados alfa o meditativos, la intuición y el reconocimiento e identificación de este generador de actitudes y sentimientos antiguamente llamado espíritu, ahora llamado conciencia.

El salto científico hacia adelante ha sido descomunal. Ahora sabemos que el cerebro, a través del pensamiento, construye redes neuronales específicas para cada proyecto concreto, por minúsculo que éste sea, y así se modifica constantemente. Y esto es especialmente cierto en el caso de los cerebros preescolares, esa época milagrosa de cero a cinco años donde el cerebro se expande a una velocidad indescriptible, en una especie de analogía de la fase inicial del Big Bang del universo. Y esto ocurre ante nuestros ojos en el caso de los hijos. Así que tenemos que asumir de una vez por todas que con nuestra actuación consciente o inconsciente estamos determinando, todos los días, el nivel intelectivo y emocional  futuro de nuestro retoño.

Este cerebro en expansión (o espacio cuántico del conocimiento) recibe semillas informativas constantemente del mundo, del entorno, de las luces y los sonidos y las palabras y los gestos y las músicas... Que se le van implantando; germinan (o no) y empiezan a conformar todos los niveles de la personalidad: la inteligencia, la conciencia, la identidad y la manera de ser -de forma habitualmente casual.
Pues bien, los instrumentos con que los padres se deben valer para incidir en la configuración de un cerebro idealizado son básicamente dos: la fuerza del cariño y un programa de simulaciones sistematizadas o, dicho de otra manera, amor y juego.

AMORES
Todo el mundo sabe lo que es el cariño. Pero su práctica con bebés acostumbra a limitarse a la madre, y debería alcanzar al padre al mismo nivel. La educación del bebé compete a los dos por igual, y el número de besos, abrazos, carantoñas y revolcones habría de ser el mismo, y la colaboración de hermanos mayores, cuando los hay, estupenda. Un bebé tratado "con muchos besos" (la conectómica neuronal local se multiplica con cada beso) refuerza las redes de la seguridad en sí mismo y de la autoestima. Un bebé así tratado... desarrolla en su cerebro aquel nivel especial de conexiones interneuronales que gestionan la inteligencia emocional, y los transforma en una especie de pátina, como un celofán bellísimo que envuelve los patrones de la lógica que son las redes neuronales básicas interconectadas, y los convierte así en ideas filtradas por emociones esto es, en cerebros humanos.

SIMULACIONES
El juego no es más que una simulación divertida y sin riesgo de la realidad, que sirve para crear patrones abstractos, culturales e intelectivos en alguno de los dos hemisferios del cerebro.  Todos los animales (cuando son cachorros), juegan: utilizan la simulación que luego les hará cazar, buscar refugio o reproducirse en la realidad. Los humanos debemos potenciar pronto estas actuaciones con los preescolares puesto que nuestra realidad es muchísimo más compleja, y el cerebro incipiente debe prepararse para ella. Otro de los grandes descubrimientos de la neurociencia es la operativa de la circulación de la información y además: por las redes neuronales circula el mismo caudal de electroquímica de información/emoción, tanto cuando se vive una realidad, como cuando "sólo" se imagina. Cuando alguien que estudia para piloto ha pasado 500 horas en un simulador de vuelo, empieza a estar preparad@ para subirse a un avión de verdad. Potenciando la imaginación del niñ@ con simulación de realidades -escenificación de circunstancias o teatralización de situaciones-, expandimos su base cognitiva y ampliamos la superficie cerebral donde posteriormente depositar conocimiento. Es como si a un armario vacío le fuéramos colocando colgadores. A más base cognitiva más capacidad de aprendizaje.

La imaginación es la antesala de la realización de cualquier proyecto de la mente. Y en la mente del bebé casi todo son proyectos. Si los educadores somos capaces de generar en la mente preescolar la capacidad de diseñar mentalmente objetivos ilusionados le enseñaremos a aprender, a conseguir metas, a ser más inteligente y probablemente también más feliz. Porque aunque pueda parecer curioso, la felicidad se alcanza más fácilmente si antes ha sido diseñada imaginativamente. Los niños de ahora van a enfrentarse a un mundo enormemente complejo.  Queremos futuros adultos inteligentes y felices. Ésta es nuestra meta como educadores. ¿Puede haber algo más bonito?





LINKS:

JUEGOS PARA HACER PENSAR A LOS NIÑOS DE 1 A 3 AÑOS
Jackie Silberg

EL CEREBRO INFANTIL:  LA GRAN OPORTUNIDAD
José Antonio Marina

BABY BRAIN
Tony Buzan





martes, 8 de mayo de 2012

CÓMO RECONOCER GENIOS





Puede que usted piense que la mayoría de sus conocidos son esencialmente tontos, y es posible que así sea. La verdad es que un grupo de forofos en un partido de fútbol o un grupo de señoras comentando las últimas novedades de la prensa del corazón no parecen brillar especialmente por su nivel intelectivo. ¡Penalty clarísimo, coño! ¿Has visto el modelito hortera de la Sara Ferguson?

Sin embargo, es posible que entre ellos haya más de un@ genio escondido. Los genios también tienen derecho a relajarse y a divertirse y a pasar desapercibidos. La cantidad de genios que existe hoy en día es muy superior a la de los tiempos pasados, donde sobresalían excesivamente porque el nivel educacional general era bajísimo. Además, al ser reconocid@ como tal, el genio era colocad@ inmediatamente sobre un pedestal mediático de la época y expuest@ a los cuatro vientos de la rosa.

Yo creo que un genio no es más que un personaje que practica excepcionalmente bien su profesión esto es, un campeón@. Desde una escritora a un físico, desde un pintor a una actriz, desde un@ deportista a un benefactor de la humanidad. ¿Cómo distinguirlos en el tumultuoso océano de la masa mediocre? Existen algunas claves (si se practica la observación), y quizás la más característica es que se trata de gente que intenta encontrar respuesta a los problemas por caminos diferentes. Variando el enfoque, pueden encontrarse nuevas soluciones. Hace años, formé parte de un jurado que debía premiar un cuento de Navidad. Recuerdo que pensé en la dificultad de escribir sobre algo tan trillado y que el relato resultara atractivo y original, y así lo confirmó el montón de cuentos que tuve que leer. Pero al final uno me llamó mucho la atención. Lo había escrito una chica de quince años. En una cabaña semiabandonada del bosque había una vieja carcasa de madera de lo que había sido una radio en el interior de la cual, en un rinconcito, una pequeña araña había tejido su tela y vivía tranquila capturando sus insectitos. Y una tarde que había estado nevando llegaba de repente una familia; encendían el fuego, decoraban un árbol, asaban un pavo, cantaban canciones, se abrazaban y besaban; todo ello con la arañita de diminuto testigo... Finalmente resultó el cuento ganador, y todo el jurado estuvo de acuerdo en la originalidad del punto de vista del viejo tema.

Los genios discretos son personas productivas, relacionan fácilmente conocimiento con datos, suelen hacer visibles sus pensamientos, están listas para sacarle partido al azar y piensan metafóricamente. Pueden tolerar la crítica y el pensamiento opuesto. No creen en la inspiración pero sí en la intuición: han aprendido a conectar la mente con algún nivel superior. En el caso de los niños, los signos de probable genialidad están mucho más acotados porque son muy visibles:
aprenden a leer a edad muy temprana, tienen una memoria sobresaliente, preguntan todo el tiempo y poseen una sorprendente conciencia y preocupación sobre acontecimientos de orden mundial. Cuando juegan con los otros niños rehusan dirigir, aunque suelen proponer.

De las personas de esta características se puede aprender mucho. Siempre acabamos teniendo algunas cerca de nosotros. Hay que tener los ojos bien abiertos porque, cuanto más genial es la persona, menos cuenta se da de su propia genialidad, así que no es por la promoción ni por el autobombo que las vamos a descubrir. Son modelos de comportamiento útiles para nosotros mismos, pero también y muy especialmente a la hora de señalar sus performances a nuestros hijos.






















¿Le resultó útil este post?  ¿Alguna vivencia personal? Charles estará feliz de recibir sus comentarios. Gracias.