miércoles, 30 de octubre de 2013

TALLER "EL MÚSCULO ESTÁ EN LA MENTE"






EN  SITGES  (Barcelona)

LOS DÍAS 8 DE NOVIEMBRE (tarde) y
                   9 DE NOVIEMBRE (mañana)

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APRENDE A GESTIONAR TU MENTE, SALIR DEL LABERINTO Y ADMINISTRAR TU DESTINO


VEN AL TALLER
EL MÚSCULO ESTÁ EN LA MENTE
impartido por Charles Bennet 


INFORMACIÓN: pincha en la columna derecha de esta página los banners titulados:
"El músculo está en la mente" y "Un Taller presencial de Charles Bennet"


Horario del Taller:
Viernes 8  :  de 16.30 a 20.30 hrs
Sábado 9  :  de 10.30 a 14.30 hrs 

 Lugar:
 espacio LULABAY    Sant Josep, 36 de Sitges
 Precio: 150.- incluídos manual y materiales



Una experiencia inolvidable que cambiará tu vida a la excelencia personal y profesional.

Si tienes preguntas, solicita información personalizada en:
cyberbonet@gmail.com



SOLICITA LA HOJA DE INSCRIPCIÓN EN:
cyberbonet@gmail.com 
o personalmente en LULABAY  Sant Josep, 36  Sitges
 

 




Si tu mente progresa, progresa tu vida.

Esta vez, tu mente dará un salto adelante







lunes, 14 de octubre de 2013

PIÑÓN FIJO








Todo lo que adquiere el intelecto humano, comparado con lo ya adquirido, pasa a un archivo general inconsciente que es el que guía nuestros pensamientos y acciones de modo automático, a menos que usemos la voluntad expresa de pensar de modo consciente, cosa difícil e infrecuente. De manera general se admite hoy, entre los neurosicólogos, que la masa encefálica es un enorme procesador de datos ocupada en el 95% del volumen total por el procesamiento inconsciente, y luego rodeada por una leve pátina de sólo el 5% que sería el nódulo correspondiente al procesamiento consciente de los datos. Nuestra vida suele funcionar a piñón fijo.

Es más: incluso cuando creemos que estamos tomando una decisión pensada y reflexionada estamos en realidad obedeciendo a nuestros patrones instalados, que no nos permiten una decisión objetiva porque nuestra información de archivo es sesgada, parcial y envuelta en series de emociones, positivas, negativas y neutras. Para lo bueno y para lo malo. El libre albedrío se tambalea.

Bueno, no pasa nada, llevamos así un millón de años y no nos ha ido tan mal. De hecho nos ha ido tan bien que nos hemos convertido en semidioses dominadores. Pero claro, estamos a punto de cargarnos el planeta, hay millones de niños que mueren de hambre y muchos de nosotros tenemos la mente metida en un laberinto y no encontramos la salida. Piñón fijo. No way out.

Ayer hizo un poco de calor, y de repente me encontré en la barra de un bar por mí desconocido. Acababa de tomarme una coca-cola con hielo y limón, pero no recordaba ni haber tenido sed, ni haber entrado en el bar, ni haber pedido un refresco ni por qué coca-cola, ni por qué con hielo y limón. ¿Había yo hecho todo eso? Sí pero ¿qué parte de mi mente se había ocupado de toda la gestión? No era la mente consciente, desde luego. Si lo hubiera sido, la secuencia habría tenido que ser ésta:

YO (pensando conscientemente):  "Parece que hace calor. Sí, hace calor, y por eso estoy sudando y tengo sed. Mi cuerpo ha perdido líquido con el calor, y debería beber algo para reponerlo. ¿Dónde puedo encontrar un lugar que vendan líquidos refrescantes? Voy a mirar por aquí a ver si encuentro un bar. Estoy mirando. Ahí hay uno. Voy a dirigirme caminando hacia allá. Ya he llegado. Pero para entrar debo abrir la puerta. La estoy abriendo. Allí, en la barra, veo un taburete. Me voy a sentar en él y voy a pedir un refresco al camarero. Me siento. El taburete es muy alto. Una coca-cola, por favor. ¿Con hielo y limón?  Sí, gracias. Me la voy a beber. Me la estoy bebiendo. Fresca, dulce. ¿Me gusta? No está mal, pero no sé por qué la he pedido, si me gusta más la cerveza. La próxima vez pediré cerveza.

Para un adulto inteligente es horrible vivir así. No quedaría tiempo para meditar, reflexionar, analizar, aprender, con la mente siempre alerta y consciente de todo el entorno. No es necesario vivir tan conscientemente porque todos estos patrones de la vida diaria están instalados de hace años y, como se usan en modo automático, no ocupan lugar en la mente consciente y rara vez se cambian. Y no hace falta preocuparse porque el consciente le avisará cuando su navegación en modo inconsciente le lleve a un  posible incidente o peligro. "Hágase a un lado con el coche, señor, que está viniendo una ambulancia"  "¿Eh? Ah, sí, es verdad, no me había dado cuenta. ¿Quién me ha dicho eso? Mi consciente, que me devuelve a la realidad presente porque se ha alterado de repente la plácida vida del piñón fijo.

Los que viven con la mente en modo consciente muchísimo tiempo de su día son los niños, grandes disfrutadores del presente porque su subconciente contiene todavía poca información. Así  que ellos dedican el tiempo a observar, y ven todos los detalles por accesorios que sean. En cierto sentido tienen más libre albedrío que los adultos, que cuanto mayores, peor.

Vivir a piñón fijo es  bastante confortable en la vida diaria, y no tan fatigante. Lo hace todo el mundo, a veces hasta unos límites francamente irritantes. La vida transcurre en un vuelo. El inconsciente es una forma de felicidad. Pero debemos comprender que, aunque el modo consciente de la mente es más fatigoso porque es el instrumento con el que debemos plantearnos objetivos y metas y modificar los aspectos negativos de nuestras actitudes y ser voluntariosos y solidarios, aprender a amar y proponernos encontrar nuevos caminos benéficos que nos permitan ser también conscientemente felices, es el nivel mental que nos hace humanos, libres y dignos. Y, por tanto, tenemos que usarlo para prever y modificar los acontecimientos a nuestro favor. Hay que pensar conscientemente para planificar cómo queremos que sea nuestra vida y, así convertirnos en dueños de nuestro destino.

Soy un decidido fan de Alicia en el País de las Maravillas, y me gusta especialmente la escena de Alicia en el Laberinto:

Alicia :  Señor Gato, por favor, ¿podría indicarme qué camino debo tomar para salir de aquí?
Gato  :  Bueno, eso depende en gran parte del lugar al que quieras llegar
Alicia :  No me importa mucho a qué lugar llegar
Gato  :  Entonces tampoco importa mucho el camino que tomes

Tu mente consciente está atrapad@ en un laberinto mental. Si quieres salir de él habrás de decidir conscientemente a dónde quieres llegar. Porque si vas a piñón fijo , nunca saldrás de él.





















martes, 24 de septiembre de 2013

LA MÁQUINA DE PENSAR




De este cableado biónico, intrincado y desmesurado, se eleva el pensamiento que va construyendo una mente con identidad, personalidad y carácter. En este laberinto del cuerpo humano hay igual número de neuronas que estrellas en la Vía Láctea. Nuestra galaxia interna es un ente vivo con sus propio medios de percepción para la gestión del universo material, del abstracto, del cognitivo, del espiritual, del emocional y del sensitivo.

Yo creo que los dos descubrimientos más imponentes de la neurociencia, que están marcando época porque introducen la mente humana en un nuevo nivel de existencia, son:  la plasticidad cerebral es decir, cómo el cerebro se modifica físicamente con el pensamiento, y el aprendizaje imaginativo como herramienta voluntaria de adquisición de conocimiento y ejecución de tareas. Ambos tienen unas aplicaciones inconmensurables, que cambiarán los destinos de la humanidad en las próximas décadas de manera ineluctable.

Si se ha aprendido a nadar es porque, en sucesivas sesiones, el pensamiento, con la voluntad, han construído una red neuronal específica, en algún lugar del hipotálamo, que gestiona los movimientos necesarios para ello, a base de repetir o redundar el programo pensado. ¿Qué es una red neuronal específica? Es un conjunto de neuronas que ya estaban allí pero que ahora se han especializado y han establecido nuevas y múltiples conexiones entre ellas, transportando la información necesaria para, en este caso, saber nadar. ¿Quién ha tejido la red de conexiones entre ellas? Un pensamiento "natacional" sistematizado. El conjunto de esta red concreta genera entonces una especie de mente particular o local que se dedica al control de la natación, que al principio es consciente pero que cuando está consolidada pasa al nivel inconsciente, con lo que le es posible seguir realizando la actividad en modo automático, desocupando el pensamiento consciente que puede atender a otras cosas mientras se realiza esta actividad. La red neuronal especializada está conectada por supuesto con la red global, y por tanto su actividad mental es coherente con la identitad y el carácter del sujeto: si es impulsivo nadará impulsivamente, si es miedoso nadará con cuidado, etc.

La imaginación es la estrella de la actividad mental. El gran descubrimiento consiste en que el cerebro activa los mismos mecanismos electroquímicos tanto cuando realiza una acción como cuando "sólo" la imagina. Las consecuencias de este fenómeno son trascendentales para el aprendizaje. Exactamente como cuando alguien quiere aprender a pilotar un avión y pasa unos tiempos sentado en un simulador de vuelo en el que realiza todas las maniobras sin peligro alguno aunque resulten fallidas, la mente puede crear y reproducir  imaginativamente idealizados una situación, un hecho, una habilidad, un objetivo a conseguir y redundarlo durante un tiempo hasta crear una red neuronal específica que se ocupe de gestionarlo con éxito. Por ejemplo: se dice que instintivamente todas las mujeres son buenas madres. Quizás observar el comportamiento de las niñas en el parvulario jugando con sus muñecos, paseándolos en el cochecito, dándoles de comer, canviándoles el pañal o visitiéndoles con ropitas puede ayudar a comprender el fenómeno del aprendizaje imaginativo.


La genética ha creado en el cerebro del bebé una superficie cognitiva compuesta por neuronas que tienen componentes hereditarios, más las que los padres irán creando con el cariño y la estimulación verbal y gestual y de comportamiento. Cuanto más amplia sea más posibilidades tendrá, puesto que así habrá más espacio para la futura conectómica interneuronal que es la que a la postre servirá para entender es decir, para relacionar los conocimientos entre sí y extraer conclusiones o solucionar problemas. Esta capacidad del cerebro o disco duro del sistema biónico no es otra cosa que el nivel de inteligencia de la persona, que se ejercita y desarrolla con el pensamiento y la acción y la interrelación social, y su producto final es la mente o identidad.

Aprender a pensar partiendo de estos nuevos parámetros es determinante en un mundo cada vez más complicado y poblado. Poder crear a voluntad pequeños cerebros -dentro del gran cerebro- y desarrollar habilidades concretas va a ser decisivo, y el ejemplo más obvio es lo que podríamos llamar la mente de los campeones. Estas técnicas de entrenamiento mental aplicadas al deporte producen unos resultados visibles incluso por los neófitos. A igual nivel técnico, gana el deportista  que mejor responde a su robusto programa mental.. Piénsese ahora en las soberbias aplicaciones de esta mente a la hora de innovar, de alcanzar la excelencia profesional, de ser solidari@, de curar o paliar enfermedades graves, de alcanzar objetivos y cumplir deseos. Piénsese a la hora de desarrollar talentos. Piénsese para cuando tengamos que educar niños de nuevas generaciones para que sean mejores que nosotros y seguir haciendo avanzar a la humanidad,








Más información:  El músculo está en la mente 
                            La doctrina del campeón
                            Design thinking
                            www.charlesbennet.blogspot.com
                            cyberbonet@gmail.com













sábado, 31 de agosto de 2013

LA CONEXIÓN MENTE-ESPÍRITU







Dando por sentado que el espíritu es nuestro yo inmaterial (o conciencia), y que la mente es el software que lo sustenta en el mundo material,  parece que la ciencia sigue acercándose a la religión, para contradecirla en los detalles literales pero para certificarla en bastantes concepciones. ¿Qué significa esto? Quizás puede significar que, tomando las religiones como metáforas de una realidad superior y las ciencias como una documentación provisional de las realidades inferiores, seremos capaces de avanzar en el conocimiento global de quiénes somos y por qué estamos aquí.

Lo cierto es que la ciencia de hoy nos plantea este teorema cuántico alucinante: en el universo material todo está formado por átomos. Un átomo es un núcleo de protones y neutrones alrededor del cual giran electrones. ¿Qué es eso? Pues un sistema solar. Nosotros mismos somos un enorme conjunto de células constituídas igualmente por sistemas solares. La distancia entre el núcleo y los electrones de este sistema es inmensa (en relación al tamaño), y mucho mayor que la distancia entre el sol y los planetas es decir, que estamos hablando de un vacío colosal. Así que, desde el punto de vista material, nosotros estamos hechos de espacio vacío. Pero hay mucho más: el núcleo del átomo está otra vez compuesto por subpartículas y otra vez subpartículas de éstas que en la dimensión infinitesimal acaban siendo una cuerda de energía que vibra. Energía; pura energía cargada de información; la que hace que las cosas vivan y crezcan y evolucionen, la energía que está al otro lado del signo igual de la fórmula de Einstein. La materia por sí sola es poca cosa: hay que multiplicarla por una constante desmesurada, que es la velocidad de la luz al cuadrado, para que pueda igualar el caudal de la otra orilla de la fórmula, traspasando este maravilloso signo igual que es justamente donde se nace o se muere, es decir, la puerta de la vida inmaterial a la vida material (nacimiento del ser físico) o de la vida material a la vida inmaterial (muerte del ser físico).

E=mc2  Cuando somos seres sólo espirituales estamos en la E (energía). Cuando somos seres físicos estamos en la m. ¿Ocurren trapaspasos sucesivos espíritu-materia (vida-muerte) durante eones de tiempo como proponen budistas e hinduístas, conservando una identidad suprema perpetua y renovando la personalidad del mundo material en distintas identidades sucesivas? Yo no lo sé, pero me gusta la tesis. La encuentro lógica. Nacer al mundo físico sería como ir a la escuela. Y, terminada la clase, volver a casa. Y al día siguiente volver a la escuela. Y así sucesivamente. Aprendiendo cada día más cosas hasta llegar a ser un espíritu sabio, definitivamente inmaterial, que ya no va a la escuela. Me gustaría que fuera así.

A través de estas cuerdas energéticas cuánticas, nuestro cuerpo físico puede vibrar en la misma frecuencia que el universo. Si nos sintonizamos con él, se curan enfermedades, se cumplen deseos, se recibe y se da amor a las personas, se goza la naturaleza. Si ponemos nuestra mente a la contra de esta vibración universal, van a aparecer naturalmente molestias y desgracias de todo tipo. Es fácil, pero hay que concentrar la mente en nuestra propia vivencia, inhibiendo las apocalipsis siempre presentes en los medios de comunicación y la enorme variedad de personas tóxicas que nos rodean. Hay que proscribir la ira, la crítica negativa, el lamento, la envidia, el odio. Una de las múltiples maneras de hacerlo es la meditación: un diálogo con nuestro yo interior, al que pedimos ayuda para sintonizar aquellos nuestros pequeñísimos sistemas solares con los pequeñisimos sistemas solares de las hojas de los árboles, del mar, de las aves, de los familiares y amigos, de los pueblos y ciudades y países, del planeta Tierra, del sistema solar planetario, de la galaxia y del universo. Todo el conjunto vibra en la mente y la conexión con el espíritu nos hace sentir dioses en estos instantes. El universo está reflejado en cada una de las células del cuerpo humano.

La materia no es más que una manifestación burda del mundo real inmaterial. La materia es una ilusión; es un puro espacio vacío percibido con sentidos que operan a partir de un cerebro encerrado a oscuras en un cráneo. Es la energía que penetra por el canal cuántico hasta el núcleo atómico de nuestros menudísimos sistemas solares la que vitaliza y pone en marcha la materia, del mismo modo que el titiritero moviliza con sus dedos la figura de la marioneta desde fuera del guiñol. Bien, aquí estamos para la experiencia: sólo hay que aprender a utilizar esta energía para nuestro relajado bien y el de las personas que comparten la misma experiencia vital.

La ciencia y la religión son probablemente dos maneras distintas de aproximarse e interpretar una única verdad existencial. Un día le dije a un monje budista amigo mío, practicante relajado y feliz de esta religión tan bella como poco agresiva en el increíble Monasterio de Plana Novella (Garraf-Barcelona): ¿Podría ser que nosotros, los seres humanos físicos, fuéramos meros avatares de un programa de software de una supercivilización avanzadísima que experimentara con niveles alternativos de existencia?  Ja, ja, ja -rió-, eso mismo dice el budismo, con otras palabras desde luego, y con un añadido importante: esa supercivilización avanzadísima que mencionas seríamos nosotros mismos.

















domingo, 25 de agosto de 2013

LA MENTE DEL ROBOT








Ella:  Te ha dado rabia que me comiera tu torre, ¿verdad?
Robot:  ¿Rabia? ¿A qué te refieres?
Ella:  Sí, que te ha disgustado, que no lo esperabas
Robot:  Bueno, esperar, yo no espero nada; yo sólo tomo decisiones en función de la situación del momento
Ella:  Entonces, ¿no esperas ganar la partida?
Robot:  Estoy programado para ganarla, no para esperar ganarla
Ella:  Pero, ¿te gustaría ganarla?
Robot:  Si tú no eres mejor que mi programador, ganaré yo, es un hecho, no una cuestión de gustos


El mismo diálogo entre humanos:

Ella:  Te ha dado rabia que me comiera tu torre, ¿verdad?
Él:  Es que no entiendo cómo puedo ser tan burro, la hostia
Ella: Ya veo que te has disgustado, no lo esperabas
Él:   Claro que no lo esperaba, ¿acaso crees que me la he dejado comer?
Ella: ¿Pero todavía crees que puedes ganar la partida?
Él:  Claro que lo creo, esta partida voy a ganarla aunque me dejes las piezas en calzoncillos
Ella:  Bueno, todavía pueden pasar muchas cosas
Él:  Sí, sí, ahora voy a ir a por todas, ya vas a ver


En el cerebro electrónico del robot, que genera un tipo de mente computacional, no hay disco duro para la imaginación ni la emoción, y no digamos ya para los sentimientos, que son los mecanismos mentales que hacen a los humanos superiores (aunque a veces también les puedan destruir) colocando sus actuaciones en rampas de lanzamiento y repostadas con combustible extra.  Pero la gran clave diferencial de la mente humana es la capacidad de imaginar. Si bien se pueden incorporar una especie de burdas falsificaciones de sentimientos en el software de un robot, no es posible inducirle ninguna capacidad de imaginar, ni tampoco soñar, ni tampoco anhelar, ni mucho menos amar, entre otras cosas probablemente porque estas actividades no son implantables sino desarrollables biológicamente a partir de una genética humana ancestral y remotísima.

Pero los neurólogos hicieron no hace mucho tiempo un descubrimiento sensacional: las neuronas espejo. Parece ser que estas neuronas específicas se ocupan de la importación de comportamientos ajenos, de la empatía y de la imitación del habla, de la expresividad y de la gestualidad de otras personas. Las neuronas espejo, de las que hablaremos otro día si les parece, sí son reproducibles y objetivables electrónicamente, y en eso se basa la tecnología que permite estos escalofriantes robots japoneses para niños tipo Furby. ¿No conocen a Furby? No saben lo que se pierden.

Furby es un peluche interactivo parcialmente robotizado, recientemente puesto al día, que aprende, habla, puede ser alimentado, se ríe e interacciona con su propietario y con otros de sus congéneres. Va adquiriendo personalidad a medida que se le habla y facilita información (al principio sólo habla furbyano, un extraño y fonético dialecto de los Furbys, pero paulatinamente va aprendiendo el idioma en que se le habla) Tiene un aspecto inquietante, que excita a algunos de sus morbosos propietarios y asusta a muchos más. En los de última generación se han substituído los ojos mecánicos por pantallas LDC color retroiluminadas que pueden mostrar distintos tipos de ojos y símbolos, y cuenta con su propia aplicación desde la que se puede realizar todo tipo de actividades. Furby almacena su personalidad en memoria, y tiene la costumbre desasosegante de comunicarse y aprender en compañía de otros de su calaña. No tiene botón de apagado y, aunque se le retiren las pilas, no resetea. La única forma efectiva de hacerlo callar es mantenerlo a oscuras (y aún así). En función del trato que se le da, Furby va desbloqueando con el tiempo otras personalidades que mantenía ocultas.

Por espeluznante que parezca un robot que va desarrollando su propia personalidad, en realidad no pasa de ser una mera computación de la información recibida sesgadamente a través de fonemas cuyo significado el robot no puede procesar y se limita a reproducir aleatoriamente. Porque ahí está el verdadero meollo de la cuestión: el cerebro del robot no puede desarrollar conciencia, que es algo que los humanos llevamos con nosotros desde ya antes de nuestro nacimiento. Por eso tampoco puede tener sentimientos ni emociones, aunque a veces los imite con sus expresiones faciales o sus comentarios. Pero claro: no olvidemos que a los humanos que no tienen conciencia ni sentimientos les llamamos psicópatas. Así que...










martes, 20 de agosto de 2013

DESIGN THINKING (4)








PENSAMIENTOS DISEÑADOS Y RECOGIDOS



1.   Las cosas van mal de repente pero se solucionan gradualmente
2.   Se estima que una negociación ha ido bien cuando todos salen con la sensación que les han engañado
3.   La experiencia permite reconocer errores que ya se habían cometido
4.   La indecisión es la base de la flexibilidad
5.   La insignificancia de un personaje es directamente proporcional a la cantidad de insultos y amenzas que
      emite
6.   La magnitud y lujo de la Recepción de una empresa o institución es inversamente proporcional a su
      rating de solvencia
7.   Nadie atenderá la lección que usted imparte hasta que meta la pata
8.   Si usted se encuentra en un agujero deje de cavar, ¿eh?
9.   El número de tatachín-chín-poms contenido en un himno nacional es inversamente proporcional
      al PIB del país que lo detenta
10. El tamaño de los pechos de las mujeres es inversamente proporcional al coeficiente de inteligencia de
      los hombres que atraen con ellos
11. El monto del dinero que los bancos reciben del estado es inversamente proporcional al número de
      hipotecas concedidas
12. De la fuente misma de los placeres acaba brotando no se sabe qué extraña amargura
13. Como el esparadrapo hay dos tipos de amigos: los que no se pegan y los que no pueden despegarse
14. La velocidad del viento es directamente proporcional a la longitud del tablón que usted transporta
15. Tanto si usted se casa como si permanece solter@ se arrepentirá









sábado, 17 de agosto de 2013

PAUTAS DE PENSAMIENTO PARA LA ACCIÓN






Generar pensamiento dirigido conscientemente es generar actividad eléctrica que los neurotransmisores harán circular por la red de un patrón determinado. ¿Qué es un patrón? Es una red específica de una habilidad concreta: montar en bicicleta, por ejemplo. Si usted sabe montar en bicicleta es porque hubo un tiempo en que usted dedicó mucho pensamiento dirigido a aprender a montar en bicicleta. Este pensamiento sostenido creó un patrón neuronal exclusivo que usted usa ahora (sin saberlo) cuando coge la bicicleta y se va a dar un paseo durante el cual piensa en toda clase de cosas menos en qué movimientos tengo que hacer para montar la bicicleta. Movimientos, equilibrios, velocidades, frenos y tráfico hace tiempo quedaron pautados y funcionan en modo automático.

¿Por qué no aplicar esta estupenda sistemática a cualquier deseo o proyecto particular? En el espacio físico-neuronal que el cerebro decide -se supone que en función de otros conceptos relacionados-, el pensamiento dirigido y sistemático tejerá una red neuronal específica que ordenará progresivamente las acciones necesarias para alcanzar el objetivo previsto. Sea lo que sea: hablar inglés, tener un hijo, organizar una expedición al Himalaya, estudiar una carrera, aprender a esquiar, optimizar la expresión verbal... Naturalmente, y sea cual sea la meta, deberá estar perfectamente diseñada y concretamente descrita (no se puede alcanzar lo que no se sabe qué es). Y sobretodo muy útil para autoconfigurarse y moldearse el carácter, por ejemplo suprimiendo defectos y vicios arraigados y substituyéndolos por virtudes: donde tengo una red que me automatiza la irritación y la intolerancia, voy a programar un automatismo de equilibrio y paciencia, por mencionar algo.

La oración es en este sentido extremamente útil. Rezar es una forma de dirigir y redundar pensamiento que va envuelto en deseo y emoción, y es un gran instrumento tejedor de nuevas y específicas conexiones neuronales. Tantras y mantras funcionan de la misma manera. No hay arriba un dios con barba blanca que accede misericordiosamente al objeto de nuestra súplica porque rezamos con unción y alabamos su gloria. No, la cosa no va así. Nosotros mismos somos dios o, si ustedes quieren, un trocito de un dios que es el universo visible e invisible. Así pues, rezar es una de las maneras de comunicarse que tiene nuestro yo modificado con nuestro yo inmodificado, o nuestro yo externo con nuestro yo interno, o nuestro yo supremo con nuestro yo terrenal, y así se programa todo.

¿Qué posturas puede tomar el pensamiento (racional-irracional) ante acciones imposibles? Este tema es muy actual en relación a la exploración del universo, especialmente en lo que se refiere a los vuelos tripulados en expediciones al sistema solar y a las estrellas. Cualquier viaje a los planetas exteriores de nuestro sistema solar, a las velocidades de la naves actuales, representa años de ida y vuelta: quince, veinte o más años. Aún suponiendo que con la tecnología de un futuro próximo se lograra construir naves capaces de viajar a un tercio de la velocidad de la luz (100.000 km/segundo), el viaje de exploración de los planetas de la estrella más cercana andaría por los  sesenta o más años. Y, si nos alejáramos un poco más, hablaríamos de viajes de cinco o diez mil años. No ya superar, sino incluso alcanzar la velocidad de la luz es imposible. Pero claro: también era imposible volar en avión y hoy dia es una naturalidad. Un conocido articulista americano escribió a finales del siglo XIX: "Cualquiera puede comprobar que volar es imposible. ¿Por qué razón? Pues porque el aire no puede sostener un objeto que pesa más que el propio aire. Es evidente."

Cuando cambia la manera de pensar, cuando cambia la aproximación mental al problema insoluble, se modifican los mecanismos intrínsecos del propio problema, que es atacado desde una dimensión distinta. Operar una hernia inguinal comportó durante años una incisión lo bastante grande como para poder introducir y colocar una rejilla que reparara el agujero producido en la base de la cavidad abdominal. Y así se hizo durante decenios. Porque es evidente que resulta imposible colocar la rejilla sin abrir antes al paciente. Pero un dia alguien elaboró una pauta mental nueva y pensó diferente. Se introducirían por el ombligo la rejilla y una cámara miniatura y luego, por dos pequeños agujeros practicados por debajo, dos pinzas manipularían la rejilla y la colocarían en su sitio. Para poder trabajar bien, se inflaría la cavidad abdominal con aire. El cirujano podría ver lo que estaba haciendo en un monitor. Pues ahora se hace así y el paciente, que antes tenía que permanecer siete u ocho días en el hospital, se marcha a casa al cabo de unas horas. Se llama Laparoscopia.

El director de la NASA, a preguntas de los periodistas, declaró un día que los viajes tripulados a las estrellas aparecen hoy como imposibles para nosotros pero que sin duda generaciones futuras de científicos elaborarán nuevas pautas de pensamiento que les permitirán atacar y resolver las imposibilidades de hoy, porque sus cerebros habrán creado los patrones necesarios para ello. La tecnología siempre sigue al pensamiento. Y la acción, también.