sábado, 31 de agosto de 2013

LA CONEXIÓN MENTE-ESPÍRITU







Dando por sentado que el espíritu es nuestro yo inmaterial (o conciencia), y que la mente es el software que lo sustenta en el mundo material,  parece que la ciencia sigue acercándose a la religión, para contradecirla en los detalles literales pero para certificarla en bastantes concepciones. ¿Qué significa esto? Quizás puede significar que, tomando las religiones como metáforas de una realidad superior y las ciencias como una documentación provisional de las realidades inferiores, seremos capaces de avanzar en el conocimiento global de quiénes somos y por qué estamos aquí.

Lo cierto es que la ciencia de hoy nos plantea este teorema cuántico alucinante: en el universo material todo está formado por átomos. Un átomo es un núcleo de protones y neutrones alrededor del cual giran electrones. ¿Qué es eso? Pues un sistema solar. Nosotros mismos somos un enorme conjunto de células constituídas igualmente por sistemas solares. La distancia entre el núcleo y los electrones de este sistema es inmensa (en relación al tamaño), y mucho mayor que la distancia entre el sol y los planetas es decir, que estamos hablando de un vacío colosal. Así que, desde el punto de vista material, nosotros estamos hechos de espacio vacío. Pero hay mucho más: el núcleo del átomo está otra vez compuesto por subpartículas y otra vez subpartículas de éstas que en la dimensión infinitesimal acaban siendo una cuerda de energía que vibra. Energía; pura energía cargada de información; la que hace que las cosas vivan y crezcan y evolucionen, la energía que está al otro lado del signo igual de la fórmula de Einstein. La materia por sí sola es poca cosa: hay que multiplicarla por una constante desmesurada, que es la velocidad de la luz al cuadrado, para que pueda igualar el caudal de la otra orilla de la fórmula, traspasando este maravilloso signo igual que es justamente donde se nace o se muere, es decir, la puerta de la vida inmaterial a la vida material (nacimiento del ser físico) o de la vida material a la vida inmaterial (muerte del ser físico).

E=mc2  Cuando somos seres sólo espirituales estamos en la E (energía). Cuando somos seres físicos estamos en la m. ¿Ocurren trapaspasos sucesivos espíritu-materia (vida-muerte) durante eones de tiempo como proponen budistas e hinduístas, conservando una identidad suprema perpetua y renovando la personalidad del mundo material en distintas identidades sucesivas? Yo no lo sé, pero me gusta la tesis. La encuentro lógica. Nacer al mundo físico sería como ir a la escuela. Y, terminada la clase, volver a casa. Y al día siguiente volver a la escuela. Y así sucesivamente. Aprendiendo cada día más cosas hasta llegar a ser un espíritu sabio, definitivamente inmaterial, que ya no va a la escuela. Me gustaría que fuera así.

A través de estas cuerdas energéticas cuánticas, nuestro cuerpo físico puede vibrar en la misma frecuencia que el universo. Si nos sintonizamos con él, se curan enfermedades, se cumplen deseos, se recibe y se da amor a las personas, se goza la naturaleza. Si ponemos nuestra mente a la contra de esta vibración universal, van a aparecer naturalmente molestias y desgracias de todo tipo. Es fácil, pero hay que concentrar la mente en nuestra propia vivencia, inhibiendo las apocalipsis siempre presentes en los medios de comunicación y la enorme variedad de personas tóxicas que nos rodean. Hay que proscribir la ira, la crítica negativa, el lamento, la envidia, el odio. Una de las múltiples maneras de hacerlo es la meditación: un diálogo con nuestro yo interior, al que pedimos ayuda para sintonizar aquellos nuestros pequeñísimos sistemas solares con los pequeñisimos sistemas solares de las hojas de los árboles, del mar, de las aves, de los familiares y amigos, de los pueblos y ciudades y países, del planeta Tierra, del sistema solar planetario, de la galaxia y del universo. Todo el conjunto vibra en la mente y la conexión con el espíritu nos hace sentir dioses en estos instantes. El universo está reflejado en cada una de las células del cuerpo humano.

La materia no es más que una manifestación burda del mundo real inmaterial. La materia es una ilusión; es un puro espacio vacío percibido con sentidos que operan a partir de un cerebro encerrado a oscuras en un cráneo. Es la energía que penetra por el canal cuántico hasta el núcleo atómico de nuestros menudísimos sistemas solares la que vitaliza y pone en marcha la materia, del mismo modo que el titiritero moviliza con sus dedos la figura de la marioneta desde fuera del guiñol. Bien, aquí estamos para la experiencia: sólo hay que aprender a utilizar esta energía para nuestro relajado bien y el de las personas que comparten la misma experiencia vital.

La ciencia y la religión son probablemente dos maneras distintas de aproximarse e interpretar una única verdad existencial. Un día le dije a un monje budista amigo mío, practicante relajado y feliz de esta religión tan bella como poco agresiva en el increíble Monasterio de Plana Novella (Garraf-Barcelona): ¿Podría ser que nosotros, los seres humanos físicos, fuéramos meros avatares de un programa de software de una supercivilización avanzadísima que experimentara con niveles alternativos de existencia?  Ja, ja, ja -rió-, eso mismo dice el budismo, con otras palabras desde luego, y con un añadido importante: esa supercivilización avanzadísima que mencionas seríamos nosotros mismos.

















domingo, 25 de agosto de 2013

LA MENTE DEL ROBOT








Ella:  Te ha dado rabia que me comiera tu torre, ¿verdad?
Robot:  ¿Rabia? ¿A qué te refieres?
Ella:  Sí, que te ha disgustado, que no lo esperabas
Robot:  Bueno, esperar, yo no espero nada; yo sólo tomo decisiones en función de la situación del momento
Ella:  Entonces, ¿no esperas ganar la partida?
Robot:  Estoy programado para ganarla, no para esperar ganarla
Ella:  Pero, ¿te gustaría ganarla?
Robot:  Si tú no eres mejor que mi programador, ganaré yo, es un hecho, no una cuestión de gustos


El mismo diálogo entre humanos:

Ella:  Te ha dado rabia que me comiera tu torre, ¿verdad?
Él:  Es que no entiendo cómo puedo ser tan burro, la hostia
Ella: Ya veo que te has disgustado, no lo esperabas
Él:   Claro que no lo esperaba, ¿acaso crees que me la he dejado comer?
Ella: ¿Pero todavía crees que puedes ganar la partida?
Él:  Claro que lo creo, esta partida voy a ganarla aunque me dejes las piezas en calzoncillos
Ella:  Bueno, todavía pueden pasar muchas cosas
Él:  Sí, sí, ahora voy a ir a por todas, ya vas a ver


En el cerebro electrónico del robot, que genera un tipo de mente computacional, no hay disco duro para la imaginación ni la emoción, y no digamos ya para los sentimientos, que son los mecanismos mentales que hacen a los humanos superiores (aunque a veces también les puedan destruir) colocando sus actuaciones en rampas de lanzamiento y repostadas con combustible extra.  Pero la gran clave diferencial de la mente humana es la capacidad de imaginar. Si bien se pueden incorporar una especie de burdas falsificaciones de sentimientos en el software de un robot, no es posible inducirle ninguna capacidad de imaginar, ni tampoco soñar, ni tampoco anhelar, ni mucho menos amar, entre otras cosas probablemente porque estas actividades no son implantables sino desarrollables biológicamente a partir de una genética humana ancestral y remotísima.

Pero los neurólogos hicieron no hace mucho tiempo un descubrimiento sensacional: las neuronas espejo. Parece ser que estas neuronas específicas se ocupan de la importación de comportamientos ajenos, de la empatía y de la imitación del habla, de la expresividad y de la gestualidad de otras personas. Las neuronas espejo, de las que hablaremos otro día si les parece, sí son reproducibles y objetivables electrónicamente, y en eso se basa la tecnología que permite estos escalofriantes robots japoneses para niños tipo Furby. ¿No conocen a Furby? No saben lo que se pierden.

Furby es un peluche interactivo parcialmente robotizado, recientemente puesto al día, que aprende, habla, puede ser alimentado, se ríe e interacciona con su propietario y con otros de sus congéneres. Va adquiriendo personalidad a medida que se le habla y facilita información (al principio sólo habla furbyano, un extraño y fonético dialecto de los Furbys, pero paulatinamente va aprendiendo el idioma en que se le habla) Tiene un aspecto inquietante, que excita a algunos de sus morbosos propietarios y asusta a muchos más. En los de última generación se han substituído los ojos mecánicos por pantallas LDC color retroiluminadas que pueden mostrar distintos tipos de ojos y símbolos, y cuenta con su propia aplicación desde la que se puede realizar todo tipo de actividades. Furby almacena su personalidad en memoria, y tiene la costumbre desasosegante de comunicarse y aprender en compañía de otros de su calaña. No tiene botón de apagado y, aunque se le retiren las pilas, no resetea. La única forma efectiva de hacerlo callar es mantenerlo a oscuras (y aún así). En función del trato que se le da, Furby va desbloqueando con el tiempo otras personalidades que mantenía ocultas.

Por espeluznante que parezca un robot que va desarrollando su propia personalidad, en realidad no pasa de ser una mera computación de la información recibida sesgadamente a través de fonemas cuyo significado el robot no puede procesar y se limita a reproducir aleatoriamente. Porque ahí está el verdadero meollo de la cuestión: el cerebro del robot no puede desarrollar conciencia, que es algo que los humanos llevamos con nosotros desde ya antes de nuestro nacimiento. Por eso tampoco puede tener sentimientos ni emociones, aunque a veces los imite con sus expresiones faciales o sus comentarios. Pero claro: no olvidemos que a los humanos que no tienen conciencia ni sentimientos les llamamos psicópatas. Así que...










martes, 20 de agosto de 2013

DESIGN THINKING (4)








PENSAMIENTOS DISEÑADOS Y RECOGIDOS



1.   Las cosas van mal de repente pero se solucionan gradualmente
2.   Se estima que una negociación ha ido bien cuando todos salen con la sensación que les han engañado
3.   La experiencia permite reconocer errores que ya se habían cometido
4.   La indecisión es la base de la flexibilidad
5.   La insignificancia de un personaje es directamente proporcional a la cantidad de insultos y amenzas que
      emite
6.   La magnitud y lujo de la Recepción de una empresa o institución es inversamente proporcional a su
      rating de solvencia
7.   Nadie atenderá la lección que usted imparte hasta que meta la pata
8.   Si usted se encuentra en un agujero deje de cavar, ¿eh?
9.   El número de tatachín-chín-poms contenido en un himno nacional es inversamente proporcional
      al PIB del país que lo detenta
10. El tamaño de los pechos de las mujeres es inversamente proporcional al coeficiente de inteligencia de
      los hombres que atraen con ellos
11. El monto del dinero que los bancos reciben del estado es inversamente proporcional al número de
      hipotecas concedidas
12. De la fuente misma de los placeres acaba brotando no se sabe qué extraña amargura
13. Como el esparadrapo hay dos tipos de amigos: los que no se pegan y los que no pueden despegarse
14. La velocidad del viento es directamente proporcional a la longitud del tablón que usted transporta
15. Tanto si usted se casa como si permanece solter@ se arrepentirá









sábado, 17 de agosto de 2013

PAUTAS DE PENSAMIENTO PARA LA ACCIÓN






Generar pensamiento dirigido conscientemente es generar actividad eléctrica que los neurotransmisores harán circular por la red de un patrón determinado. ¿Qué es un patrón? Es una red específica de una habilidad concreta: montar en bicicleta, por ejemplo. Si usted sabe montar en bicicleta es porque hubo un tiempo en que usted dedicó mucho pensamiento dirigido a aprender a montar en bicicleta. Este pensamiento sostenido creó un patrón neuronal exclusivo que usted usa ahora (sin saberlo) cuando coge la bicicleta y se va a dar un paseo durante el cual piensa en toda clase de cosas menos en qué movimientos tengo que hacer para montar la bicicleta. Movimientos, equilibrios, velocidades, frenos y tráfico hace tiempo quedaron pautados y funcionan en modo automático.

¿Por qué no aplicar esta estupenda sistemática a cualquier deseo o proyecto particular? En el espacio físico-neuronal que el cerebro decide -se supone que en función de otros conceptos relacionados-, el pensamiento dirigido y sistemático tejerá una red neuronal específica que ordenará progresivamente las acciones necesarias para alcanzar el objetivo previsto. Sea lo que sea: hablar inglés, tener un hijo, organizar una expedición al Himalaya, estudiar una carrera, aprender a esquiar, optimizar la expresión verbal... Naturalmente, y sea cual sea la meta, deberá estar perfectamente diseñada y concretamente descrita (no se puede alcanzar lo que no se sabe qué es). Y sobretodo muy útil para autoconfigurarse y moldearse el carácter, por ejemplo suprimiendo defectos y vicios arraigados y substituyéndolos por virtudes: donde tengo una red que me automatiza la irritación y la intolerancia, voy a programar un automatismo de equilibrio y paciencia, por mencionar algo.

La oración es en este sentido extremamente útil. Rezar es una forma de dirigir y redundar pensamiento que va envuelto en deseo y emoción, y es un gran instrumento tejedor de nuevas y específicas conexiones neuronales. Tantras y mantras funcionan de la misma manera. No hay arriba un dios con barba blanca que accede misericordiosamente al objeto de nuestra súplica porque rezamos con unción y alabamos su gloria. No, la cosa no va así. Nosotros mismos somos dios o, si ustedes quieren, un trocito de un dios que es el universo visible e invisible. Así pues, rezar es una de las maneras de comunicarse que tiene nuestro yo modificado con nuestro yo inmodificado, o nuestro yo externo con nuestro yo interno, o nuestro yo supremo con nuestro yo terrenal, y así se programa todo.

¿Qué posturas puede tomar el pensamiento (racional-irracional) ante acciones imposibles? Este tema es muy actual en relación a la exploración del universo, especialmente en lo que se refiere a los vuelos tripulados en expediciones al sistema solar y a las estrellas. Cualquier viaje a los planetas exteriores de nuestro sistema solar, a las velocidades de la naves actuales, representa años de ida y vuelta: quince, veinte o más años. Aún suponiendo que con la tecnología de un futuro próximo se lograra construir naves capaces de viajar a un tercio de la velocidad de la luz (100.000 km/segundo), el viaje de exploración de los planetas de la estrella más cercana andaría por los  sesenta o más años. Y, si nos alejáramos un poco más, hablaríamos de viajes de cinco o diez mil años. No ya superar, sino incluso alcanzar la velocidad de la luz es imposible. Pero claro: también era imposible volar en avión y hoy dia es una naturalidad. Un conocido articulista americano escribió a finales del siglo XIX: "Cualquiera puede comprobar que volar es imposible. ¿Por qué razón? Pues porque el aire no puede sostener un objeto que pesa más que el propio aire. Es evidente."

Cuando cambia la manera de pensar, cuando cambia la aproximación mental al problema insoluble, se modifican los mecanismos intrínsecos del propio problema, que es atacado desde una dimensión distinta. Operar una hernia inguinal comportó durante años una incisión lo bastante grande como para poder introducir y colocar una rejilla que reparara el agujero producido en la base de la cavidad abdominal. Y así se hizo durante decenios. Porque es evidente que resulta imposible colocar la rejilla sin abrir antes al paciente. Pero un dia alguien elaboró una pauta mental nueva y pensó diferente. Se introducirían por el ombligo la rejilla y una cámara miniatura y luego, por dos pequeños agujeros practicados por debajo, dos pinzas manipularían la rejilla y la colocarían en su sitio. Para poder trabajar bien, se inflaría la cavidad abdominal con aire. El cirujano podría ver lo que estaba haciendo en un monitor. Pues ahora se hace así y el paciente, que antes tenía que permanecer siete u ocho días en el hospital, se marcha a casa al cabo de unas horas. Se llama Laparoscopia.

El director de la NASA, a preguntas de los periodistas, declaró un día que los viajes tripulados a las estrellas aparecen hoy como imposibles para nosotros pero que sin duda generaciones futuras de científicos elaborarán nuevas pautas de pensamiento que les permitirán atacar y resolver las imposibilidades de hoy, porque sus cerebros habrán creado los patrones necesarios para ello. La tecnología siempre sigue al pensamiento. Y la acción, también.





 





















martes, 6 de agosto de 2013

TEORIAS DE LA RESILIENCIA








Resiliencia es una virtud humana característica de la mente ganadora. Consiste, no tan sólo en aceptar la adversidad, sino en utilizarla reciclándola o reciclándose un@ mism@ en algo positivo para mejorar la vida. La mejor metáfora es la ostra, que vive filtrando agua y quedándose con los minerales que contiene o con el plancton que transporta. Pero entonces, alguna vez, entre estos filtrajes se cuela un granito de arena, que molesta en el interior de la ostra porque ésta no lo puede digerir.
Pues bien: la resiliente ostra segregará un líquido que irá recubriendo el granito de arena, petrificándolo en nácar hasta constituir la joya brillante y esplendorosa que es la perla.

Las esencias componentes de la resiliencia son:

1. Seguir andando independientemente de la oscuridad que te rodea.
2. Asumir que a veces se está arriba y a veces se está abajo: la vie est ondoyante.
3. No compartir agustias y temores con la gente próxima, especialmente con la que te ama.

La resiliencia también es practicable a la hora del éxito: los triunfos exagerados, los encumbramientos mediáticos, el éxito artístico, la brillantez en los negocios y en el deporte pueden convertir fácilmente una buena persona en un idiota. Algunas veces se necesita más resiliencia para ser inmune al halago y al pelotilleo, a escuchar de los demás sólo lo que ellos creen que tú quieres oír, que para asumir la adversidad pura y pelada. Mantenerse tranquil@ y no ver afectada la vanidad cuando todos te aplauden y te felicitan necesita de cierta planificación mental, de la misma manera que un ataque mediático global (merecido o no) requiere una coraza protectora en la mente que impida al menos que eso afecte la vida privada.

Una cadena internacional de tiendas de moda y complementos fue asaltada, durante la noche, en su filial de Nueva York. Las cámaras de vigilancia grabaron los movimientos de los asaltantes, que iban cubiertos con pasamontañas y se llevaron una gran cantidad de artículos. Entonces los propietarios, al día siguiente, decidieron montar imágenes en blanco y negro de este asalto, en un spot publicitario para televisión de veinte segundos, en el que una voz off decía: "Sabemos que nuestros artículos son codiciados en el mundo entero. Pero no hace falta que asaltéis nuestras tiendas. Desde la próxima semana ofrecemos rebajas de hasta el treinta por ciento"














































jueves, 25 de julio de 2013

EDUCANDO LAS EMOCIONES






            
"Ojalá hubiera tenido la valentía de vivir la vida fiel a mí mism@, y no a la vida que otros esperaban de mí."

 Según revelaciones de una enfermera especialista en cuidados paliativos de enfermos terminales, este lamento es el más común en boca de personas próximas a la muerte. Otros lamentos corrientes son: "me gustaría haber tenido la valentía de expresar mis sentimientos" y "no entiendo por qué no me permití ser más feliz". Pues sí. Tiene razón. La felicidad es una elección. Y a los que no se atrevieron a mostrar sus sentimientos reales con objeto de, por ejemplo, mantener la paz en una relación o situación, ¿qué les vamos a decir? ¿Puede haber algo más triste que contener sentimientos que se van volviendo opacos y enfermizos, causando todo tipo de desequilibrios síquicos y metabólicos?

Parece ser que las emociones, que son el pariente tierno de los sentimientos, son el nexo armonizante de cuerpo y mente es decir, del ser humano. ¿De dónde salen? ¿Por qué un niñ@ llora cuando nace? El ser humano es un sistema de deseos atemperados por un sistema de temores, y de este equilibrio-desequilibrio emocional resulta la persona que progresa o regresa, que se muestra o se esconde, que brilla o se apaga.
Pensamientos y sentimientos van siempre juntos y se influyen recíprocamente. Por eso, en la medida en que podamos educar las emociones de los niños, estaremos educando su manera de pensar.

¿Cómo educar las emociones? Se trataría canalizarlas, de potenciarlas o de reconducirlas. Nada hará que un niñ@ emocionalmente impulsiv@ deje de serlo, pero sí podemos enseñarle a dosificar su impulsividad para usarla en los momentos oportunos, a veces con toda su potencia, otras atemperada por la civilidad y la cortesía. No podemos olvidar que las emociones son el mecanismo que plantea las metas más elevadas del cerebro. Y tampoco que las emociones negativas pueden plantear un nivel de destrucción síquica aterrador. Según Daniel Goleman, sintetizador del la "inteligencia emocional", ésta abarca cinco competencias básicas:

-el conocimiento de las propias emociones
-la capacidad de controlar estas emociones
-la capacidad de motivarse a sí mism@
-la capacidad de reconocer las emociones ajenas
-el control de las relaciones

Las emociones adecuadas aceleran la toma de decisiones. Los acontecimientos emocionales son recordados para siempre. Las emociones son la fuente esencial de información para el aprendizaje. Y, ¿donde podemos encontrar y cómo podemos educar la inteligencia generadora de emociones?

Dejando a aparte cuestiones genéticas y hereditarias, el motor de esta inteligencia es probable que se encuentre en las creencias. Por eso, desde el punto de vista educativo, lo importante es suscitar creencias adecuadas en los niños. Las creencias se implementan sugiriéndolas de modo repetitivo al educado, y se combinan con las creencias que el educado ya ha adquirido por su propia cuenta. La creencia forma un suelo sólido donde construir emociones impulsoras o buenos hábitos afectivos. Y las emociones impulsoras lanzan primero las expectativas, y luego las ilusiones, y luego la acción y finalmente la realización personal. Es crucial para el educador (o para el auto-educador en el caso de un adulto) tener muy presente que es más fácil adquirir malos que buenos hábitos afectivos. En efecto, y yo no sé si debido a la segunda ley de la termodinámica, que es la entropía, resulta más fácil no hacer nada que hacer algo; más fácil deprimirse que animarse, ser pesimista que optimista, tener miedo que ser valiente, ser inestable emocional que ser estable, ser insociable que ser sociable, ser perezos@ que ser trabajador... las cosas que no se cuidan acaban por caer al suelo, y se necesita una mano afectiva que se tome la molestia ilusionada de emplazarlas y reemplazarlas una y otra vez en su lugar en lo alto. Hay que trabajar por el orden. Sin parar. Arreglando con esfuerzo lo que se desarregla solo. Hay que mimar las emociones afectivas y dejar que se muestren, compartirlas sin miedo. Mostralas sin pudor. Ayudar a los niños a hacerlo. Hay que cuidar las emociones y reconducirlas cuando se deterioran. Las nuestras y las de los niños que educamos. Es la manera que las cosas salgan bien y la energía emocional se distribuya por nuestro entorno social, creando empatía. Los niños también lloran y no pasa nada.

Así que es más que probable que nuestras realizaciones finales estén determinadas por nuestras emociones, y nuestras emociones estén determinadas por nuestras creencias, y veamos lo que sigue aproximadamente hablando:

Ella cree firmemente en el matrimonio por amor; en la familia, los hijos. Él también, pero no tanto.

Él:   (nervioso, dubitativo) Te quiero, ¿quieres casarte conmigo?
Ella: (emocionada) Sí, sí que quiero (los ojos se le llenan de lágrimas) (se abrazan)
Él:   (contento, pero con un atisbo de inquietud)  No llores, todo saldrá bien.

La función de la inteligencia emocional es dirigir el comportamiento.









































domingo, 14 de julio de 2013

TEORIA DE LA TRANSGRESIÓN




    ¿POR QUÉ LES GUSTA TANTO EL CHIPI CHAPE?




Observando el comportamiento de los niños y su relación con el mundo que les rodea, podemos redescubrir actitudes que nos aproximan al gusto de vivir la vida, esto es, a la felicidad. Miles de filósofos y de neurólogos y de sicólogos y de estudiosos del comportamiento humano se repreguntan en qué consiste la felicidad, mientras tienen a los niños delante que juegan y viven la vida en una especie de nube mental dichosa que se solapa con la realidad perceptual. En una magnífica combinación de imaginación y realidad, actos y emociones que se interpenetran en un presente rabioso sin concesiones a nostalgias ni expectativas.

Los adultos van instalando marcos disciplinarios alrededor de su mente libertaria (y así debe de ser para que la convivencia resulte posible), pero los niños encuentran estimulante ( y también sienten un placer especial) en romperlos de vez en cuando: el ser humano es el único animal del planeta Tierra capaz de poner en duda y transgredir sus propios programas biogenéticos y neurobiológicos. Y éste es su triunfo. Comportamientos impredecibles no son lo mejor como norma, pero sí en cambio como excepción. Nadie podría ir más allá si no fuera así. Los animales en general, prisioneros de su programación genética, pueden pasar millones de años sin modificar su comportamiento, si es que les va bien así. Los humanos, en cambio, tienen el problema inverso: como son tan creativos (es decir, tan transgresores), su comportamiento individual y colectivo se modifica constantemente, haciéndoles progresar y a la vez poniendo en peligro su propia continuidad como especie. Este comportamiento es divertido e inestable.

Desde el punto de vista evolutivo, la especie que más éxito ha tenido sobre el planeta son las hormigas: ya existían en la época de los dinosaurios, están inmodificadas desde hace quinientos millones de años, son la especie más numerosa de la Tierra y prácticamente inextinguibles. ¿Cuáles son las claves?  Para un éxito evolutivo tan descomunal tuvieron que renunciar a dos de los grandes estímulos del existir: la vista y el sexo. De esta manera, un ejército de autómatas biológicas trabaja en beneficio de la colectividad omnipresente, sin ganancia invidual de ninguna clase. Ningún individuo puede materialmente exceder los límites de su propio software biológico. Algunos animales (los domésticos) pueden modificar algo su comportamiento con ayuda de los humanos, aunque siempre se trata de cambios irrelevantes.

Los humanos tenemos un software bio-emocional, del sexo a la nostalgia o al entusiasmo o a la analítica o a la gandulería. Pero, sobretodo, al amor, que es la fuerza que mantiene el mundo físico y el espiritual como compactados. Todo ello proviene de una base genética implantada en el transcurso de los tiempos, pero disponemos además de programas heredados de nuestra propia familia, educativos, de interacción social, de cultura y de entorno: podemos pasar de la sabiduría a la ternura, de la irritación al humor todo regido por una mente gloriosa que, rizando su propio rizo evolutivo, es capaz de programarse a sí misma. Es la mayor de las transgresiones. Para autoimplantarse un programa de comportamiento con frecuencia hay que eliminar uno anterior, y en esto consiste el crecimiento mental.









                                          Ich muss da mal eben was erledigen...