martes, 18 de septiembre de 2012

TEORÍA DEL ESPEJO







"El sistema nervioso podía, por medio de peticiones constantes, establecer un patrón de conducta subconsciente capaz de alcanzar verdaderos milagros"

Entre sorprendidos y admirados, un conocido grupo de psiquiatras americanos emitía esta conclusión después de estudiar exhaustivamente los mecanismos mentales de la meditación trascendental y de las técnicas tántricas de concentración e interiorización utilizadas por yoguis y gurús orientales de diversas filosofías y credos: budismo, hinduismo, zen...  "La aplicación de estas técnicas de entrenamiento mental no tiene por qué suponer la afiliación a ninguna religión para que resulten útiles", era su siguiente reflexión. Todo dependía de uno mismo.

Efectivamente existen numerosos sistemas para acceder a la mente subconsciente, que es la que construye los automatismos que acaban formando la personalidad. El descubrimiento de que es moldeable por el propio sujeto (o si se quiere por otro al que podemos llamar consultor, psicólogo, psiquiatra, maestro, gurú o coach) abre una ventana de posibilidades infinitas a la formación de patrones de conducta que conduzcan a objetivos éticos o épicos deseados por nosotros, pasando así a ser dueños de nuestra mente y su desarrollo.

Estas técnicas son utilizadas hoy día por muchos deportistas, especialmente atletas. En ese importante momento anterior al inicio de la carrera, el corredor sitúa todos los músculos del cuerpo en estrés positivo y entra en concentración, es decir: se sumerje en el nivel subconsciente y visualiza la carrera tal y como quiere que transcurra. Diseña la carrera en el plano mental. Luego vuelve al nivel consciente y se coloca en la salida preparad@ para llevarla a la realidad en el plano físico.

Cada uno debe desarrollar su propio sistema de acceso al nivel subconsciente o músculo de la mente y programarse la acción. Un sistema nada litúrgico puede ser el método del espejo, de extenso uso entre campeones deportivos y artistas, y no menos entre ejecutivos y prefesionales de los negocios. El procedimiento es el siguiente: el sujeto se coloca ante un espejo (que siempre será el mismo y si puede ser a la misma hora) de un lugar tranquilo e íntimo. Se observa lentamente y de modo general y se relaja durante unos minutos. Luego se mira a los ojos durante unos minutos, sin apartar la mirada ni un instante, cada vez más profundamente. Se va interiorizando. Ha de tener un deseo, un objetivo, una meta que ha de existir en forma de concepto visual y ser sintetizado de forma sencilla y clara, quizá en una frase de pocas palabras. La formulación consta de dos secuencias: petición y afirmación.

En la fase de petición, siempre mirándose a los ojos y con el concepto visual en la mente, se le va repitiendo la frase en forma de ruego al nivel subconciente de la mente. La repetición debe ser lenta, rítmica y tántrica, sin más límite de tiempo que el que cada uno quiera asignarse. En la frase de afirmación, el sujeto regresa al nivel consciente. Sigue mirándose a los ojos y también de forma global a todo el cuerpo, mientras repite la frase en forma afirmativa, como si ya se hubiera conseguido el objetivo, sonriente, realizado. Las afirmaciones negativas deben ser evitadas, porque la mente subconsciente no las comprende y las transforma en positivas, y entonces se consigue precisamente lo que se estaba tratando de evitar. Quiero decir que si usted dicta una orden negativa como "no quiero imaginar un prado verde con vacas" su mente va a imaginar precisamente un prado verde con vacas. El subconsciente no entiende la forma negativa de las afirmaciones, que es un invento de la mente consciente

Hay más cosas. Si uno se mira fijamente a los ojos, ahora a un ojo, ahora a otro, este movimiento ocular repetido induce la sincronización (o armonización) de los hemisferios izquierdo y derecho del cerebro. Al cabo de un rato de practicar se suele sentir la potencia del cerebro propio en todo su esplendor: se afirma la identidad, se reafirma la seguridad, fluyen iniciativas, ganas de hacer cosas, ilusión de diseñar proyectos y muchas sensaciones más. Practicarlo todos los días aumenta la percepción de ser dueñ@ de la mente.

También puede uno mirarse a los ojos profundamente, durante un tiempo, y preguntarse quién soy yo realmente; quién es este ser que me está mirando desde el otro lado del espejo. No siempre, pero a veces, inesperadamente, las respuestas que llegan a la mente pueden ser más que asombrosas.













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viernes, 14 de septiembre de 2012

LA ECUACIÓN DE DRAKE







Estamos en 2212, y hace unos trenta años por fin una civilización galáctica de un sistema solar de Orión contactó con nosotros. Sus habitantes se mostraron benéficos, y ahora que venimos tratándolos regularmente hemos constatado que estos seres tienen una conciencia algo superior a la nuestra, quizá porque su civilización lleva muchos más años de evolución, y podemos aprender bastante de ellos. De todos modos nadie es perfecto, y como resulta que ellos se cargaron su planeta en su día (que era ya de por sí mucho menos fructífero que la Tierra) sus cuerpos se fueron debilitando y degenerando, pero su cada vez más avanzada tecnología los fue dotando de exoesqueletos ultrasilicónicos que aguantan la deteriorada estructura biónica. Su reto de supervivencia era viajar fuera del planeta y encontrar una civilización similar dotada de cuerpos completamente biológicos y mentes emocionales con los que mezclarse y constituir una raza mejor. Y la encontraron. Te quiero Carmencita. Yo también te quiero Biri-Biri.

En 1961 Frank Drake, el radioastrónomo que actualmente preside el instituto SETI (Program to Search For Extraterrestrial Intelligence) de Estados Unidos (www.setiathome.berkeley.edu), concibió una fórmula para determinar la cantidad de lugares de nuestra galaxia con habitantes en situación de lanzar al espacio emisiones de radio detectables, identificando los factores necesarios para el establecimiento y desarrollo de las civilizaciones. La ecuación era la siguiente:

                 N = R* x  fp  x  ne  x  fl  x  fi  x  fc  x  L

donde

N  es el número de civilizaciones de la galaxia en situación de desarrollo necesario para comunicarse

R* es el ritmo anual de formación de estrellas del tamaño adecuado dentro de la galaxia
fp  es la proporción de estas estrellas que tienen planetas
ne  es el número de planetas rocosos a la distancia adecuada para desarrollar vida
fl   es la fracción de estos planetas en los que la vida efectivamente se ha desarrollado
fi   es la proporción de estos planetas en los que se ha desarrollado vida inteligente
fc  es la fracción de estos planetas donde se ha alcanzado un nivel tecnológico que quiere comunicarse
L   es el periodo de años en el que existe una civilización inteligente y comunicativa

La solución dada por Drake, después de aplicar las magnitudes más o menos conocidas en aquel tiempo, fue la siguiente:

                 N = 10 x 0,5 x 2 x 1 x 0,01 x 0,01 x 10.000  =  10

por lo que estimaba que en la galaxia Vía Láctea (constituída por 100 mil millones de estrellas) habría diez civilizaciones en las condiciones apuntadas.
Luego, si pensamos en el número de galaxias que se calcula para todo el universo -500 mil millones- y lo multiplicamos por 10 nos encontraremos con la pasmosa cifra de 5 billones de civilizaciones. Esto ya es otra historia que hace rodar la cabeza. Pero claro, la comunicación con cualquiera de ellas se supone imposible por estar extremamente alejadas de nosotros. De hecho, la galaxia más próxima es Andrómeda, situada a dos millones de años luz de la Vía Láctea. Así que cualquier mensaje tardaría al menos cuatro millones de años en ir y regresar a la Tierra, si es que alguien contestara en seguida.

Según Chris Impey, profesor de astronomía de la Universidad de Arizona (www.chrisimpey.com), "Las ideas procedentes de los límites de la física brindan un contexto para interpretar el universo que habitamos. La gran explosión comenzó como una fluctuación cuántica con la espuma del espacio-tiempo como telón de fondo que quizá dió lugar, y siga dando lugar, a una abundancia de universos, cada uno de ellos con propiedades distintas. El concepto de multiverso evoca un número infinito de universos independientes del nuestro. Sus características presentan diferencias tan radicales que quizá la vida sólo fuera posible en una pequeña fracción de ellos, lo que restaría a nuestro universo cualquier carácter especial. A primera vista el multiverso parece una contradicción insólita de la estética científica que considera que las soluciones sencillas son las mejores, pero es coherente con una cosmología inflacionaria, y habría maneras de que a la larga obtuviera una base observacional."








                













sábado, 8 de septiembre de 2012

LA CONEXIÓN MENTE-CUERPO





































Es hoy día un hecho innegable, aunque no se le conozca del todo la mecánica, que el cuerpo y la mente están tan idefectiblemente relacionados que las actuaciones de la mente tienen efectos visibles y mesurables sobre el estado y evolución del cuerpo físico. El efecto benéfico del pensamiento positivo sobre el metabolismo en general y sobre el sistema inmunitario en particular está pautado y comprobado. Con el pensamiento positivo se activan circuitos cerebrales de recompensa que segregan hormonas y neurotransmisores que activan la respuesta inmunitaria, no tan sólo en la lucha contra la enfermedad, sino también en el efecto anti-estrés (oxitocina y prolactina) que genera sensaciones de placer y bienestar.

El pensamiento positivo (ganador), emitido a partir de técnicas meditativas, autoprogramación mental, oración, arteterapia, Tai-Chi o cualquier otra forma de emitirlo, activa y mejora cosas tan dispares como la producción de leche durante la lactancia y el establecimiento de lazos afectivos entre la madre y el bebé; el estado general en los pacientes de esclerosis múltiple; el alivio de la artritis reumatoide y la protección del organismo contra virus y bacterias; la patología cardiovascular o el síndrome de colon irritable. Es especialmente recomendable como paliativo en el cáncer de mama y el de próstata, de la depresión y de la hepatitis y es terapéutico en cientos de enfermedades y en procesos paliativos de enfermos terminales.

Está claramente demostrada la influencia de la mente sobre la meteria, actuando mediante un gas inconsútil llamado pensamiento positivo. Y en cualquier caso es facilísimo comprobarlo por uno mismo. ¿Qué es el pensamiento positivo? Es la construcción en la mente (la imaginación) de situaciones claramente agradables y placenteras, sean inventadas, recordadas o esperadas, repetidas regularmente. El cerebro emite entonces una ondas electromagnéticas estáticas, benéficas (porque tienen un contenido de buenas intenciones) y de baja intensidad, sazonadas con otras de más alta intensidad (direccionadas) llamadas emociones. Quien controla este tipo de pensamiento, dirige la emoción y actúa sobre la materia.

La interrelación mente-cuerpo es una forma de inteligencia integral, y es el arma con la que los campeones van a dirimir sus combates en pos de las victorias que les harán progresar. Un amigo mío, viendo a su hijo de seis años sentado en un sillón mirando al infinito, como encantado (lo que antiguamente se conocía por estar en Babia) le preguntó: ¿qué estás haciendo, Alex? El niñó despertó y dijo: estaba soñando lo que voy a ser de mayor.




jueves, 6 de septiembre de 2012

LA MENTE DEL PULPO




























Hola. ¿Se cree usted mejor que un pulpo? O dicho de otra manera: ¿Cree usted que tiene una inteligencia superior a un pulpo? No esté tan segur@. Porque probablemente, con su nivel humano de inteligencia, sería usted el más tonto de los pulpos. Usted no tiene ninguna red neuronal para gestionar una vida de pulpo: sus movimientos, su relación con el entorno, su alimentación, su sexualidad. Con una inteligencia humana, sucumbiría al poco tiempo, entre sustos y heridas; entre peligros y terribles angustias.

Los seres humanos somos extremamente antropocéntricos. Creemos que somos los mejores, creemos que somos únicos y cualquier evaluación de algo o alguien está siempre hecha en relación a nosotros mismos. Pero lo cierto es que un pulpo tiene la cantidad y la cualidad de inteligencia exacta y necesaria para ser un pulpo, sobrevivir y perpetuarse en el mar.

Según Roger Hanlon, del Laboratorio Biológico marino de Woods Hole (Marine Resources Center, www.hermes.mlb.edu/mrc/hanlon/), los vertebrados como nosotros usan una estructura de comando y control en la que el cerebro actúa como una unidad de procesamiento centralizada para reconocer las percepciones sensoriales y controlar los miembros. Un pulpo, en cambio, cuenta con un cerebro centralizado y otro cerebro altamente distribuído. Es como una mente fundida en un cuerpo. Los pulpos portan la inteligencia en sus miembros corporales. Cada brazo cuenta con un sistema nervioso elaborado que se compone de cincuenta millones de neuronas, y cada uno de ellos tiene una autonomía enorme de movimiento continuo. Comparada con esto, nuestra disposición simple de rodillas y tobillos, codos y muñecas parece bastante primitiva. Cada brazo del pulpo tiene un programa motor subyacente que no depende de un control centralizado. El cerebro da una orden de salida y a continuación los miembros inteligentes toman el control de la situación. Los pulpos memorizan señales visuales complejas para navegar por la tortuosa topografía del arrecife de coral, un paisaje tridimensional capaz de desorientar hasta el buceador más experimentado.

Imaginemos ahora una inteligencia extraterrestre. Prescindamos de cualquier comparación con la nuestra. Esta inteligencia sería producto de una evolución específica y diferente, de la interacción con un entorno y un periodo de tiempo desconocidos, y la distancia cualitativa con la nuestra podría ser incluso mayor que la que existe entre un pulpo y un humano. Confrontada con la capacidad de nuestro cerebro, igualmente inteligente pero absolutamente distinta, producto de unas redes neuronales construídas en base a otras percepciones y experiencias brutalmente diferentes a las nuestras.  ¿Cómo comunicarse? Si la inteligencia fuera tan distinta ¿podríamos establecer un eventual parámetro común como por ejemplo la conciencia?

Parece que la conciencia universal podría ser de alguna manera una especie de tejido cuántico sobre el que existe el universo que conocemos (a saber cómo serán los multiversos que no podemos conocer) y, como tal, el nexo que une todo aquello que de algún modo piensa o es capaz de reconocerse y preguntarse quién soy yo. La conciencia es primordial; es el estado original, inoriginado, infinito, incausado, infundado, sin partes y sin cambios. Son palabras de Sri Nisargadatta, gran maestro espiritual de la corriente de pensamiento Advaita (www.oshogulaab.com/NISARGADATTA/) Dos de sus increíbles libros para estudiar: "Yo soy eso" y "Semillas de consciencia"







La consciencia no se puede obtener ni conseguir, porque es algo que ya tenemos. La conciencia pura es aquel lugar al que llega la mente cuando los pensamientos se detienen. ¿Eres consciente de lo que acabas de pensar? Según parece la consciencia es el destino final de la inteligencia, y no es más (ni menos) que la felicidad a través del entendimiento.











Lectura recomendada:  El secreto de la vida cuántica, de Frank Kinslow
www.editorialsirio.com



¿Comentarios y experiencias personales relativas a este post? Charles Bennet estará encantado de recibirlos. Gracias.















viernes, 31 de agosto de 2012

EL PAIS DE LOS DANESES





Ya les dije que me iba de vacaciones a Dinamarca, que es un país como los demás sólo que extremamente limpio y mantenido, verde, amable, alegre y tolerante, cívico y anticorrupto, con una democracia fresca y antigua. Con una imagen de país deliciosa: Andersen; daneses trajinando tranquilamente por sus ciudades ordenadas, por sus pueblos apacibles de agricultura modélica; ejército y policía invisibles en un estado agnóstico y civil al servicio de la gente.

Es un país como a mí me gustan los países: pequeño y asequible, de patriotismo suave, donde no hay redentores ni santos ni héroes; ni curas, ni militares ni nadie que te quiera salvar de nada. Si además el buen tiempo acompaña (cosa que ocurrió durante mi estancia) la sensación de bienestar y comunión con un paisaje dulce y ondulado es perfecta. Hay una reina inofensiva que no manda pero trabaja, según dicen, de relaciones públicas del país. El territorio está dividido en barrios pequeños (comunas) que son centros administrativos autónomos con recaudación fiscal, administración y servicios propios.

Los inmigrantes, en su mayoría árabes, constituyen el nuevo reto de una sociedad hasta ahora de cultura protegida, un poco endogámica, de idioma poco asequible, orgullosa de sus conquistas sociales. Los recién venidos no van a cambiar nuestra manera de vivir, dicen, y nosotros vamos a respetar la suya. Y sin embargo un artículo de la periodista sueca Ingrid Carlqvist puso en evidencia lo que muchas mujeres danesas pensaban: nosotras, que luchamos décadas para que la mujer tuviera igualdad de derechos, ¿hemos de integrar ahora en nuestro país culturas que, en nombre de la tradición o de la religión, degradan a la mujer conculcando sus derechos más elementales? La respuesta es no. Pues por este no, Carlqvist fue en Suecia tildada de nazi y boicoteada en los medios de comunicación. No estoy contra los inmigrantes, estoy a favor de los derechos de sus mujeres, repetía ella.

En mis periplos por el norte de Jutlandia conocí a una señora llamada Lone Panduro, y me llamó la atención su castellano apellido, así que le pregunté si su padre era español. Mi padre no, mi tatarabuelo, contestó. Verá: en 1807 llegó un contingente de quince mil soldados españoles a Dinamarca enviados por un tal Godoy, en tal tiempo todavía aliado de Napoleón, que supuestamente debía ayudar a los daneses ante las posibles invasiones rusas o británicas. No ocurrió nada, así que los españoles se dedicaron a pasarlo bien y confraternizar abiertamente con los daneses, me atrevería a decir que más bien con las danesas, hasta que Francia se convirtió en enemigo de España y fueron repatriados. Pero cinco mil de ellos ya no regresaron, y se fueron integrando paulatinamente a la sociedad danesa. Mi tatarabuelo violó un día a mi tatarabuela, aunque en seguida se arrepintió y le pidió perdón y además que se casara con él. Mi tatarabuela, cabreada, se lo pensó un tiempo pero finalmente aceptó. Tuvieron doce hijos.

¿Quién da más? Los países escandinavos no son perfectos, pero como ciudadano uno tiene la sensación que el Estado está a tu favor y, cuando no lo está o algo va mal, este ciudadano se manifiesta y el responsable dimite inmediatamente. O lo echan, como ocurrió en Islandia. Los países que van bien suelen tener poca historia. Suelen tener un cierto recorrido social sin demasiados acontecimientos trágicos, que son los que en definitiva acaban conformando La Historia. Dinamarca es una monarquía constitucional de más de mil años, y los daneses acuden con banderitas a saludar a la reina el día de su cumpleaños, custodiada por unos soldaditos daneses de opereta con un gorro peludo enorme y uniforme de colores, ja, ja. Pero, como decía un amigo danés, estos soldaditos todavía están ahí y en cambio ¿qué se hizo de las invencibles divisiones de soldados marcadores del paso de la oca de la Wehrmacht?





























martes, 7 de agosto de 2012

EL TALENTO HUMANO









Esa maravillosa capacidad para hacer fácilmente (y bien) algo específico se llama talento. Como si se hubiera nacido sólo para hacer esto: un sexto sentido que impulsa la mente hacia adelante y permite obtener éxito sin gran esfuerzo o, al menos, sin gran esfuerzo aparente.

Mozart era un músico profesional y Salieri también. La diferencia es que el primero tenía un talento estratosférico y el segundo no. La obra de Mozart es la cúspide de la música universal. Cuando talento, técnica y profesionalidad se unen el resultado es una obra genial. ¿De dónde sale el talento?

Actualmente se suele admitir que los procesos neuromecánicos del cerebro tienen una sistemática similar a los de las redes cibernéticas (o debería decirlo al revés?) es decir: no existe ningún centro de administración y sí una infinidad de zonas de redes neurológicas fluctuantes que se hacen más o menos tupidas a tenor de la información que circula por ellas; de trends que el pensamiento moldea (y no siempre controla); de áreas que, de deteriorarse, son suplidas por otras en sus funciones y de patrones de emoción o de conducta que perviven allí para siempre. ¿Puede construirse el talento a partir de estas bases? No del todo. Parece ser que la base principal habría de ser genética, y esto sí que es un discurso del todo diferente que va desde los eventuales signos generacionales hereditarios hasta la idea de una gónoda o molécula espiritual perviviendo fuera del espacio-tiempo que reencarna en materia sucesivamente para perfeccionarse y progresar.

Sea como fuere, la cuestión es que la base genética del talento constituye la plataforma sobre la que construir una habilidad producto de un entorno, de la propia voluntad y del ejercicio mental sistemático. Si el niño Wolfgang Amadeus tiene ya una base genética extraordinaria para la música es evidente, porque incluso de bebé reacciona muy favorablemente a ella. Además ha nacido en una familia musical, y la red neuronal de su cerebro se va formateando diariamente con estímulos musicales, hasta que al final se produce en su cerebro un automatismo productor de música que es una especie de recomposición de todos los estímulos musicales absorvidos por el nivel subconsciente de la mente durante años, combinados con la supuesta genética hereditaria.

¿Cómo descubrir los probables talentos de un niñ@ para estimularlos convenientemente en el sentido adecuado? Bueno, observando. Haciendo propuestas. Reproduciendo imaginativamente cualquier actuación humana. Siempre jugando. Un amigo mío intentó todo esto con su hija durante un tiempo sin percibir ninguna afición especial, hasta que progresivamente se dió cuenta, asombrado, que la niña tenía una capacidad fuera de lo común para formularse oralmente es decir, para hablar. De hecho, con cinco años escuchaba atentamente debates en televisión y hasta discursos políticos, y luego incorporaba automáticamente a su vocabulario algunas de las expresiones oídas. De mayor será como mínimo presidenta de gobierno, solía bromear mi amigo.

Así que de dónde sale el talento continúa siendo un misterio, aunque sabemos que es en gran parte genético y preeducacional. Otros creen que se trata de un soplo angélico aprendido en otra existencia inmemorial. O la capacidad de conectarse con esa sabiduría universal o conciencia cuántica que, como prana de la mente, se halla alrededor de nosostros y en todas partes. Y de esta manera la dosis de talento hace que un campeón@ esté casi siempre un pasito por delante de sus competidores: una capacidad intuitiva que desmarca, que replica, que remata. Es estar a gusto donde los demás no están a gusto, llegar un poco más lejos del punto donde los demás renuncian, persistir ante lo aparentemente imposible. Hacer fácilmente aquello que parece difícil. Conquistar de manera apacible lo que a los demás les cuesta un mundo de trabajo y sudor.

Pero el talento por sí solo no hace un ganador@. La determinación, la ilusión, el trabajo, la ejercitación sistemática, la perseverancia y la estrategia deben de todos modos acompañarlo. Y atención: los que no tienen especial talento para algo también podrán ser campeones. Aunque deberán suplir esta falta con una dosis realmente extra de las cualidades acabadas de mencionar. Al final, nada es imposible para nadie.














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viernes, 3 de agosto de 2012

LA MENTE DE RAFA NADAL







Cada punto es una batalla que se puede ganar o perder. Una serie de puntos ganados estratégicamente hacen ganar un juego. Una serie de juegos ganados estratégicamente hacen ganar un set. Una serie de sets ganados estratégicamente hacen ganar un partido. Y, en seguida, a jugar otro partido. Y luego otro y otro y otro.

Esta hermosa metáfora de la vida requiere de un gran entrenamiento físico y de una técnica de altísimo nivel, desde luego. Pero principalmente requiere de un dominio mental de las situaciones; de saber cuando y dónde unos puntos son más decisivos que otros, dónde se puede estar más relajad@ y dónde hay que poner toda la carne en el asador. Y de cómo conservar la cabeza en cualquier situación.

En la vida se ganan y se pierden cada día pequeñas batallas que, juntas, conformarán la ganancia o pérdida de una cuestión. Y las ganancias y pérdidas de sucesivas cuestiones conformarán la ganancia o pérdida de un determinado proyecto. Y la suma de proyectos ganados o perdidos acabarán conformando una vida. Y, como en el tennis, no es la suma lineal de ganancias y pérdidas la que decide el resultado, sino la combinatora de ciertas ganancias y ciertas pérdidas ocurridas en momentos oportunos.

Rafa ha sido entrenado mentalmente para afrontar situaciones deportivas límite desde una mente rectora inasequible a la euforia o al desaliento, independientemente de cuál sea esta situación. Por eso puede hacer con sencillez algo muy difícil:  ir abajo en el marcador y remontar y acabar ganando el partido. La concentración de la atención es la clave para un control mental de estas características. Según el pensador hindú cachemiro Patañjali (256 a.c.), "el yoga consiste en impedir, por el control, que la mente tome diversas formas. Durante el tiempo de la meditación, el yo vidente descansa en su propio estado inmodificado. En los demás momentos el yo vidente está identificado con las modificaciones."  Siguiendo un entrenamiento mental a partir de este principio, el nivel de concentración llega a una cotas donde sólo existe el partido de tennis en su desarrollo presente (no un presente de "este partido" sino un presente de "este sólo instante"). Se han eliminado todas modificaciones dispersadas y la mente focaliza en la acción momentánea. Han desaparecido las emociones y los dolores. Se puede sufrir y gozar sin consecuencias. El entorno no existe. El mundo es una pelota de tennis.

Una alta capacidad de concentración de la mente se alcanza con la práctica regular. Una mente humana moderna suele tener un grado de dispersión colosal, pensando y actuando sobre la marcha, haciendo decenas de cosas a la vez, interaccionando socialmente sin parar, mirando la televisión, enviando eseemeeses... no es así como se logra alcanzar objetivos. Practicar la concentración consiste en pensar una sola cosa durante un tiempo determinado, en un entorno tranquilo, eliminando pensamientos laterales y disgresiones. No es fácil al principio, pero cuando se alcanza un cierto nivel la vida empieza a cambiar, porque se ha aprendido a dirigir el pensamiento del mismo modo que se dirige un auto por una carretera. Es una especie de unificación de la mente. Y además, quien se halle totalmente concentrad@, totalmente absorvid@ por esta unificación no tendrá tiempo para ser infeliz. Su propia mente no le dejará espacio para eso.




 Maria Sharapova. Campeona de Roland Garros.









 ¿Algún comentario o vivencia personal para comentar? Charles bennet estará encantado de responderle. Gracias.