miércoles, 7 de marzo de 2012

VER PASAR EL TIEMPO







Maravilloso y simple ejercicio de campeón que consiste en sentarse en la cima de una montaña, en un banco del parque, en la arena caliente de una playa o en la ventana de una casa y observar el transcurso de las horas y los minutos sin hacer nada: ver como pasa la tarde, como se alargan las sombras, como crecen las nubes, como las olas se suceden, como circulan las hormigas, como la brisa hace temblar las hojas, como chillan las golondrinas, como declina el sol y entra la noche; ver las estrellas desplazarse por la bóveda del cielo durante toda la noche hasta que vuelve la luz y la más próxima de las estrellas borra las demás del firmamento. Oir como cantan los gallos y ladran los perros; saborear un desayuno mirando los barcos que entran y salen de un puerto. Ver pasar un tren en la lejanía y a unos niños jugando a pelota. Notar conscientemente la caricia del sol en la piel o esperar la llegada de la tormenta cuyas nubes negras se están hinchando por el horizonte.

No hay mejor ejercicio para llegar a ser dueñ@ de la propia serenidad. El mundo está ahí siempre, y el tiempo transcurre suavemente aunque a veces parezca enloquecido. Lo habitualmente enloquecido no es el tiempo sino la mente. Adaptar el ritmo de la mente a la fluctuación regular del tiempo es como sincronizar la velocidad de la barca con el movimiento de las olas, y el resultado es una navegación confortable. Acomodarse al ritmo dulce del transcurso de las horas y de los días hace la singladura vital más cómoda, y es especialmente útil para una mente ganadora siempre instalada en ese estrés positivo que provoca la tensión del ansia de victoria.

No hay nada de lírico ni de romántico en esto. Se trata sencillamente de darse cuenta que se forma parte de un gran contexto global que es el planeta Tierra con toda su parafernalia: la participación en la vida del plano material a través del instrumento del cuerpo; una participación consciente y deseada.

El ritmo de la naturaleza está ahí para ser observado, desde una mañana soleada junto al mar hasta una noche tormentosa en un barrio de la gran ciudad. Todo sigue una cadencia, y armonizarse con ella proporciona una vida renovada acorde con los latidos de un corazón tranquilo; acorde con las brisas que vienen del sur, con los copos de nieve que caen silenciosamente en este pueblo de montaña, con un arco iris que se ha desplegado al cesar la lluvia.

La capacidad de incorporar todo esto a la vivencia personal, excita la percepción y la consciencia y suministra un extra de sensibilidad que adereza y complementa aquellas operaciones que conducen al triunfo. Y enseñarle a tu hij@ estas virtudes de observación y disfrute desde bien pequeñ@ es ponerle en camino de una vida positiva:

-Abuela, me parece que está llegando la primavera
(Berta, tres años)











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martes, 6 de marzo de 2012

POKER Y SUERTE







Los grandes campeones de poker rara vez tienen estas cartas. Casi nunca tienen buenas cartas. Lo que ocurre es que han aprendido a jugar bien con las cartas que tienen. Alguna vez puede llegar una buena mano, es cierto, pero ellos saben que no es lo habitual. En realidad es como si tocara la lotería. No se puede vivir, ni mucho menos jugar y ganar al poker, esperando que a uno le toque la lotería cada vez. Este estupendo paradigma de la vida que es el juego del poker enseña que hay que alcanzar los objetivos con lo que se tiene: nivel educacional, experiencia, salud, recursos económicos, inteligencia. Combinándolos, manipulándolos, estableciendo estrategias y generando oportunidades es posible acabar ganando. Para lograrlo, habrá que pensar mucho y trabajar demasiado.

Entre los jugadores de poker se dice que el jugador que menos ganas de jugar tiene, ganará. Por este motivo es conocido el hecho que al proponerse una partida nadie parece decidido a tomar la iniciativa, y aún menos los jugadores experimentados. Ello es debido a que jugar sin demasiadas ganas es sinónimo de jugar libre de ansiedades, y la suerte no penetra por donde hay energías negativas, que son crestas, y sí en cambio tratando de rellenar los huecos creados por la "sublime desgana" que son valles.

Perseguir objetivos de manera neurótica y desesperada suele producir un efecto contrario al deseado. La voluntad debe ser perseverante, y el trabajo también. Sin embargo, la serenidad debe presidir los pensamientos y las actuaciones. Por eso no hay nadie más tranquilo que un buen jugador de poker. Nada parece conmover su impavidez. Y así, si una nube de buena suerte flota casualmente por allí, es posible que acabe depositándose sobre quién está tranquilo y no cree en ella, quien sabe si para hacerse reconocer.

En estos asuntos de suerte la cantidad de tópicos que circula es colosal. Yo voy a decir ahora algo muy arriesgado, a sabiendas que será políticamente incorrecto. Pero como estos artículos no van destinados a todo el mundo, me atreveré. Es un secreto, ahí va: desear buena suerte no da buena suerte. Es mucho más productivo decir: "¿mañana es el examen? Pues tranquil@. Desarrolla el tema pensando que le escribes una carta a tu tía. Tómate tiempo. Eres el/la mejor, aunque nadie lo sepa todavía.

Un antiguo alumno mío andaba enamorado la época que le conocí, y al parecer la chica le había dado varias veces calabazas. Mucho más adelante intercambiamos emails un tiempo y un día yo le pregunté que había sido de aquella chica que le traía de cabeza. Bueno, contestó, me casé con ella y tenemos dos hijos. Qué sorpresa, respondí, ¿y cómo fue eso? Sí, verás, dijo. Ya sabes que anduve meses tras la chica, que aparentemente no estaba interesada en mí. Y cuando dejé de interesarme por ella definitivamente, y sólo a partir de este momento, ella pareció interesarse en mí. Ahora comprendo que es porque para entonces yo ya había eliminado la ansiedad que hacía que mi acercamiento a ella resultara extrañamente negativo.






























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lunes, 5 de marzo de 2012

ANTICIPATION







The mind is ahead of the action, and this is an advantage vis a vis one's adversary, be it a person or an abstraction, or life itself. If you react to an event, hit a ball, or respond to a serve microsenconds earlier than expected, this takes time away from your adversary, who receives the respond sooner than expected and thus has less time to think and react.

In a game of tennis the champion stops hitting the balls he had always done, when, after bounce, it reached the apex of its arc. Now he positions himself inside the court, advances against the ball, and hits it before it reaches its maximum height. In so doing he deprives his opponent of precious microseconds needed to reposition himself on the court, in order to decide on the next stroke.

This anticipatory effect is characteristic of young people, full as they are of energy. It needs to be redirected, to prevent its dispersion, which can be acomplished by training, as much as possible, the capacity for concentration and the application of energy on a single point, topic, or goal.

In popular jargon this anticipatory effect is called "having reflexes" or "getting the jump". You have to have reflexes to avoid an accident, escape from a dire negotiating situation in business, return a tennis serve that comes your way at 120 m.p.h., or close a deal with an indecisive client.

This spark allows one to guess, a microsecond sooner, where the ball will be, or what the next question is going to be, or where the danger of an accident lies.

The capacity to get the jump is often decisive in victory and it forces the adversary, if there is one, to be on the defensive, depriving him of the initiative and forcing him to run backwards in order to respond, therby making him feel inferior. The one who has the initiative is the one who has the morale to prevail. His victory is a foregone conclusion.























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domingo, 4 de marzo de 2012

SOLEDADES








Si no está usted preparad@ para estar sol@ no pretenda ser campeón@. No es que una posición ganadora lleve implícita la soledad -la llamada soledad "de la cumbre"-, pero es cierto que hay que concienciarse para lo que podríamos llamar  "comportamientos sorprendentes en círculos allegados".

La presencia de una mente ganadora inquieta a mucha más gente de la que parece, porque la mediocridad es general y todo lo que asoma por encima de ella acostumbra a producir sorpresa primero y rechazo después. No me refiero específicamente al deporte, que también: posiblemente porque el éxito ajeno es tomado por muchos como una especie de provocación, una demostración permanente de la propia incapacidad. No al principio cuando el campeón@ está luchando por la gloria. No cuando todavía resuenan los aplausos (físicos o morales) de la victoria. Pero sí al cabo de un tiempo cuando los elogios ya están silenciados. Bueno, y no siempre es así, pero muchas veces aquellos elogios se van transformando en críticas y algunos "amigos" que antes aplaudían se han desvanecido. Tampoco era tan buen@. Tuvo mucha suerte. El campeón@ ve con sorpresa aumentar la distancia con bastantes de sus relaciones y enfriarse su antes cálido entorno. ¿Qué ha pasado? Pues supongo que poca gente (sólo un gran amig@, que también existen) quiere compartir tareas con un campeón@. ¿No es el campeón@? Pues que se lo haga. Es posible incluso que mucha gente desee inconscientemente su derrota final para llegar a aquello tan horroroso de "¿ves? ya te dije que no aguantaría mucho tiempo" (es decir: ha quedado demostrado que todos, incluso los campeones, somos igual de burros)

Los éxitos de todo tipo pueden comportar soledad y un aumento extraordinario de adversarios desconocidos. Estar sol@ no es grave. La gente a la que le gusta lo considera un lujo. Para otros puede ser un drama. Pero casi siempre es triste ver alejarse a personas a las que se quería o en las que se confiaba. Pues hay que llevar la mente a la reconfiguración de la red social personal pensando en los buenos tiempos, en las victorias y en los abrazos y mirar adelante. Fue bonito mientras duró. Y, ahora, a por otra batalla, quizá llena de nuevos amigos, y aunque sólo lo fueran al principio, ya estaría bien. Nada dura para siempre. ¿O hay algún amor/amistad que sí?

Hay que disfrutar de lo que se tiene. Y tenerse a un@ mism@ es importante. No se podrá amar de verdad a alguien si antes no se está en paz y orden con un@ mism@. El amor no consiste en esperar que alguien nos quiera y nos dé muchas cosas y rellene nuestros huecos anímicos. El amor consiste en dar, y por consiguiente antes hay que tener. Y ahora recuerdo a una amiga mía, mujer inteligente y grandísima profesional que un día me dijo:

-¿Sabes? He conocido a un hombre. No es guapo ni inteligente, pero es un ser humano masculino y cariñoso. Y no me tiene miedo.







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sábado, 3 de marzo de 2012

MÚSICA VIRTUOSA PARA MENTES CAMPEONAS








Niño prodigio del piano, concertista aclamado en todo el mundo, Franz Listz era un húngaro que triunfó tanto profesionalmente como en el amor. De hecho, aparecía a veces en los dibujos satíricos de las publicaciones de la época como un poeta mimado desmayándose bajo las flores amontonadas sobre él por devotas y embelesadas admiradoras, o como un domador cuyo león feroz era un pìano de cola domesticado.

Probablemente sus obras más conocidas son las colosales Rapsodias Húngaras. Todas sus composiciones son torrentes de notas que se encaraman por los sentidos y se cuelan por los entresijos de la conciencia. Personalmente opino que, antes de un acontecimiento decisivo, es una delicia de relajación espiritual y orfebrería musical la audición de  La Campanella, un centelleante desfile de semicorcheas y saltos acrobáticos que ponen a prueba el virtuosismo del/de la pianista y que serenan y colocan la mente en ese maravilloso estado conocido como estrés positivo.












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viernes, 2 de marzo de 2012

LA ACTITUD AUTOSUGESTIVA







Es propio de la mentalidad campeona poner atención a las sugestiones que vienen de dentro de uno mismo es decir, de la profundidad del nivel subconsciente en el cual se genera un tipo de información paralelo, en general un poco confuso, pero muy útil si se sabe escuchar y admitir tal como viene, dejándolo que aflore sin analizarlo ni cuestionarlo.

La mente consciente ha aprendido a escucharlo desde una postura de ensimismamiento, dejando llegar los datos; a veces durante el relax, a veces en situaciones de estrés, pero con la mente abierta a la voz interior. Me lo dice el corazón, tengo un presentimiento, estoy segur@ que es así aunque no puedo explicar por qué...  En realidad, con esta actitud se trata de establecer desde el nivel consciente un diálogo con las zonas cerebrales más profundas (o, si se prefiere, armonizar los hemisferios izquierdo y derecho del cerebro) que son las que atesoran los datos más globales y que es una forma estupenda de obtener el máxino potencial de los circuitos neuronales. Las conclusiones y los razonamientos lógicos se irán acostumbrando así a armonizarse con las sutiles sugestiones subconscientes para un rendimiento global del pensamiento.

Se ha instalado pues de este modo un sistema de feedback de la información, que se retroalimenta a sí mismo y que empieza con la programación regular del nivel subconsciente y continúa con la devolución de datos sobre comportamiento y acción. Toda la información que circula tiene que ser de carácter estrictamente positivo. Se dice que el subconsciente no comprende las formulaciones negativas, que son un invento extraño de la mente consciente. De este nivel, tanto de los impulsos programáticos que se emiten como del mensaje sugestivo que se recibe han sido suprimidas las negaciones. Si el nivel consciente emite un mensaje que contiene una negación ("no quiero que esto ocurra") el nivel subconsciente borrará el "no" y dejará el mensaje en "quiero que esto ocurra". La imaginación negativa no existe. No se puede decir "no imagine un barco de vela navegando por el mar", porque lo que justamente se imagina en el mismo instante es "un barco de vela navegando por el mar". Por ello las formulaciones en negativo son peligrosísimas, puesto que con ellas se suele conseguir justo lo que se trataba de eludir.

No todo es raciocinio en la inteligencia. Más bien diría que al contrario. Pensar es razonar, pero en gran parte es saber escuchar el conocimiento que fluye de un archivo que, en algún lugar del cerebro, contiene datos universales y los entrega cuando se aprende a establecer las conexiones correctas, que acostumbran a poder instalarse desde estados de relajación y bienestar.









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jueves, 1 de marzo de 2012

LIFE IS A TENNIS MATCH





Each point is a battle that can be won or lost. A series of points strategically won earns you a game. A series of games strategically won earns you a set. A series of strategically won sets wins a match. This beautiful metaphor of life requires great physical fitness and the highest level technique, of course. But, more than anything, it requires a mental mastery of situations, knowing when and where some points are more critical than others, where you can be more relaxed and where you have to play all your cards. You have to keep your head in any situation.

In life, little battles are won and lost every day that, together, shape victory or defeat in the bigger picture. And the sum of projects won and lost will eventually shape a life. And, as in tennis, it is not the linear sum of wins and losses which decides the outcome, but rather the combination of certain wins and certain losses that occurred at the right times.

Morale is affected by wins or losses in small successive battles. A loss lowers the morale, and after several such it lowers a lot. The same happens with victoires. It raises the morale, sometimes so much so that we feel ourselves superior. We are neither inferior nor superior because of having lost or won battles. And we should keep it very clear in our mind: whether you win or you lose the point, the level of the mind should remain the same.

Therefore, life is a huge game made up of millions of small battles that we are always fighting. It isn't how much you win, but which battle, and when that counts. Life is, in a sense, our best and greatest opponent. And we, if we want to be, are the champions.









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